Telefónica ha reconfigurado su propuesta de expediente de regulación de empleo (ERE) en España, reduciendo el número mínimo de salidas hasta 4.554 trabajadores, tras negociaciones con los principales sindicatos, en un intento por avanzar hacia un acuerdo y facilitar que las bajas sean 100 % voluntarias. Esta cifra representa aproximadamente un 25 % menos que las más de 6.000 salidas planteadas inicialmente por la compañía.
Ajuste progresivo del plan laboral
La propuesta revisada de Telefónica contempla 3.765 salidas en sus principales unidades bajo el Convenio de Empresas Vinculadas (CEV) —Telefónica España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones—, junto con 599 salidas en otras filiales como Telefónica SA, Global Solutions e Innovación Digital y 190 en Movistar+.
Las cifras finales se han reducido respecto a la primera propuesta, que alcanzaba más de 6.000 bajas, y reflejan los ajustes originados durante las mesas de negociación entre la dirección de la operadora y las representaciones sindicales, principalmente UGT y CCOO.
Voluntariedad como eje central
Tanto Telefónica como los sindicatos han puesto especial énfasis en que el proceso sea completamente voluntario, con el objetivo de evitar despidos forzosos. Los sindicatos han valorado positivamente las reducciones progresivas de las cifras y mejoras sociales incluidas en la oferta revisada, aunque siguen apostando por ajustes adicionales y condiciones más favorables para los empleados que opten por adherirse al ERE.
Este enfoque busca maximizar la adhesión voluntaria, ajustando umbrales y condiciones para que el plan sea menos traumático para la plantilla, en un contexto en el que otras grandes compañías del sector han recurrido a estrategias similares para gestionar sus costes laborales sin generar conflictos sociales intensos.
Contexto sectorial y presión por eficiencia
El ajuste de plantilla llega en un momento en que la industria de las telecomunicaciones europea enfrenta un contexto de crecimiento moderado y fuerte presión para optimizar costes, en medio de un entorno competitivo marcado por la consolidación y la necesidad de inversión en nuevas tecnologías como 5G, fibra óptica y servicios digitales avanzados.
Telefónica ya había ejecutado recortes de empleo significativos en ejercicios anteriores. En 2024, la empresa implementó un ERE que afectó a miles de empleados como parte de su plan de reestructuración y reducción de gastos, con el objetivo de fortalecer su balance y adaptarse a los desafíos del mercado.
Con la oferta final presentada este mes, las conversaciones entran en su fase final. Se espera que las negociaciones continúen durante los próximos días con miras a cerrar un acuerdo antes de que concluya el ejercicio actual, lo que permitiría a Telefónica reflejar los impactos del ajuste laboral en las cuentas del año en curso y facilitar una transición ordenada en las áreas afectadas.
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