Hacía meses que estaba sobre la mesa pero parece que la venta del edificio de Telefónica en plena Gran Vía madrileña se pone en marcha. Se trata de uno de los inmuebles más icónicos de la compañía, situado en el número 28, inaugurado en 1930 y con un valor que supera los 300 millones de euros, fue el primer rascacielos construido en España. La venta se la ha encomendado Telefónica al banco de inversión Rothschild, quien se encargará de identificar posibles compradores entre fondos de inversión y grandes patrimonios interesados en inmuebles singulares.
El diseño del edificio original permitió albergar eficientes oficinas centrales y una central telefónica con capacidad para 40.000 líneas automáticas, factor clave para la transformación digital del país en esos años. Hoy, el inmueble combina espacios de oficinas, áreas comerciales y el conocido Espacio Fundación Telefónica, convertido en punto de encuentro cultural y tecnológico de Madrid.
Objetivo, optimizar activos
La operación se enmarca en la política de eficiencia y gestión estratégica de patrimonio inmobiliario que Telefónica ha potenciado bajo el nuevo liderazgo de Marc Murtra. La venta forma parte de una iniciativa para rotar activos no estratégicos, reducir costes y aportar liquidez para nuevos desarrollos de alto valor añadido, como ya se hizo en 2019 con la desinversión de la Torre Diagonal 00 en Barcelona.
El interés internacional por este edificio emblemático es notable, con potencial para transformarse en hotel de lujo o espacio multifuncional, aunque cualquier reconversión deberá ajustarse a las condiciones de protección patrimonial debidas a su relevancia arquitectónica y cultural.
La venta de Gran Vía 28 confirma la apuesta de Telefónica por la eficiencia, la optimización de infraestructura y el liderazgo en la transformación digital e inmobiliaria en España, manteniendo siempre el equilibrio entre modernización e historia en su posicionamiento en el mercado.
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