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El data center de Campinas de Banco Santander, inaugurado en junio de 2014, ya tiene a su cargo todo el procesamiento y almacenamiento de las operaciones realizadas por los clientes de la entidad en Brasil, lo que incluye los recursos de las redes de agencias, call center y tarjetas, entre otros negocios.

Teniendo en cuenta el volumen de equipamientos y transacciones del banco (de media, unos 210 millones por día), esta migración se ha producido en un periodo breve de tiempo y sin ningún impacto para los clientes.

Según indican desde Banco Santander, los sistemas son seguros, altamente eficientes y reducen al mínimo los impactos ambientales. Así, las emisiones de carbono de la entidad en Brasil correspondientes a las actividades de procesamiento de datos se redujeron en cerca del 30%, lo que equivale a 3.600 toneladas de CO2 menos en la atmósfera cada año. El sistema de refrigeración, por condensación de aire, elimina el uso de agua, lo que resulta en un ahorro de 7,5 millones de litros por mes.

La eficiencia energética, medida en PUE, mejoró un 28% en comparación con la antigua estructura, y está en un nivel un 15% superior a la media del mercado brasileño, indican desde la entidad.

La estructura fue diseñada para reducir el calentamiento solar, bloquear el sonido para reducir el ruido externo y promover el aprovechamiento de agua de lluvia, el tratamiento de residuos y el uso de la luz y el calor solar en los edificios auxiliares. Además, el 80% del área del data center quedó libre de impermeabilización, lo que ha permitido replantar 25.000 árboles de vegetación nativa.

El complejo obtuvo simultáneamente tres certificaciones LEED, dos de ellas Gold para cada uno de los dos data centers que componente el parque, y una Silver para el edificio del núcleo operacional de control.
 
Construido en un terreno de 800.000 m2, el complejo recibió también la certificación Tier IV de diseño y certificación para ambos data centers, que son idénticos, están conectados entre sí y funcionan como espejo uno del otro.

Desde el punto de vista tecnológico, el data center de Campinas nació con una arquitectura de infraestructura basada en los pilares de la computación en la nube: estandarización, consolidación y virtualización. Además de permitir el uso de nubes privadas, el banco está preparado para la utilización de nubes públicas, con atención a todos los criterios de seguridad y control. El modelo también contempla la adopción del concepto de data center virtual, al contener el servicio que garantiza el aislamiento y control de las aplicaciones y servicios.