Los centros de datos podrían necesitar billones de dólares de inversión durante los próximos cinco años para satisfacer la demanda, según ha afirmado la firma de consultoría de gestión McKinsey, pero solo si la IA encuentra valor en el mundo real.

“Nuestra investigación muestra que, para 2030, se proyecta que los centros de datos requerirán 6,7 billones de dólares en todo el mundo para satisfacer la demanda de potencia informática”, una cifra que la consultora calificó de “asombrosa”.

En un informe publicado esta semana titulado El costo de la computación: una carrera de 7 billones de dólares para escalar los centros de datos, la compañía dijo que la demanda global de capacidad de centros de datos podría casi triplicarse para 2030, a 219 GW, y que aproximadamente el 70 por ciento de esa nueva demanda provendría de cargas de trabajo de IA.

Dentro de esa cifra de 6,7 billones de dólares, se prevé que los centros de datos equipados para manejar cargas de procesamiento de IA requerirán 5,2 billones de dólares en gastos de capital, mientras que aquellos que impulsan aplicaciones de TI tradicionales se proyecta que requerirán 1,5 billones de dólares en gastos de capital.

Si esa inversión de 5,2 billones de dólares en IA se materializa, la empresa estima que aproximadamente el 15% (800.000 millones de dólares) se destinará a constructoras para terrenos, materiales y desarrollo del sitio. Otro 25% (1,3 billones de dólares) se asignará a proveedores de energía para la generación y transmisión de energía, refrigeración y equipos eléctricos. La mayor parte de la inversión, el 60% (3,1 billones de dólares), se destinará a desarrolladores y diseñadores de tecnología, que producen chips y hardware informático para centros de datos.

La firma señala, sin embargo, que “la falta de claridad” sobre la demanda futura dificulta los cálculos precisos de inversión: “Nuestro análisis se basa en hipótesis investigadas a fondo, pero hay incertidumbres críticas que aún no se pueden cuantificar”, señala el informe.

Dos incertidumbres clave que señaló fueron si veremos o no que los casos de uso de IA se conviertan en un impacto comercial real que genere valor, y si los aumentos en la eficiencia del entrenamiento y la inferencia podrían conducir a una menor demanda de capacidad de infraestructura.

McKinsey afirma que el desafío para los inversores en este sector es formidable: «Decidir cuánto capital asignar a cada proyecto, con la incertidumbre de cómo el crecimiento y desarrollo futuro de la IA afectará la demanda de potencia de procesamiento. Invertir demasiado en infraestructura de centros de datos corre el riesgo de inutilizar activos, mientras que invertir poco significa quedarse atrás».

La cifra real podría ser mucho mayor o menor, dependiendo de diversos factores, pero se prevé que se sitúe en billones. La compañía analizó tres escenarios: demanda acelerada, impulso continuo e impulso limitado. Entre los factores que influirán en estas cifras se incluyen la adopción masiva de la IA generativa, la integración empresarial de la IA, la competencia entre empresas y la geopolítica.

La firma señal, sin embargo, que “la falta de claridad” sobre la demanda futura dificulta los cálculos precisos de inversión: “Nuestro análisis se basa en hipótesis investigadas a fondo, pero hay incertidumbres críticas que aún no se pueden cuantificar”, señala el informe.ta una inversión total de 7,9 billones de dólares.