Actualmente, el 99% del tráfico de Internet de todo el mundo pasa por cables submarinos, con un volumen de información en constante crecimiento y cada vez un número mayor de actores involucrados, ya sean empresas, gobiernos o usuarios. De esta forma, el ancho de banda del sur de Europa actualmente experimenta un crecimiento interanual del 30%, alcanzando los 150 Tbps de capacidad en 2021, según el informe “El mapa de interconexión del Sur de Europa” de TeleGeography para DE-CIX, EllaLink e Interxion.

En este sentido, no solo es una cuestión de manejar más información, sino de llegar a nuevos territorios. A medida que diferentes sectores como el turismo, automoción o banca se hacen más dependientes de internet, las infraestructuras de interconexión se van transformando para adaptarse y cubrir los nuevos servicios. Además, no menos importante es que internet llegue a zonas con difícil acceso a conexión, ya sean países en vías de desarrollo, que atraviesan conflictos o zonas rurales apartadas de los grandes núcleos urbanos.

Estos factores están haciendo que las empresas dedicadas a la infraestructura de red estén desarrollando e implementando nuevas tecnologías, más allá de los imprescindibles cables y data centers. Tecnologías que hacen más eficiente el intercambio de datos entre compañías, administraciones y ciudadanos, sino también dentro de las propias organizaciones e instituciones, y que permiten llegar de forma más eficiente a zonas que de otra forma permanecerían desconectadas.

“A medida que el mundo digital crece, los responsables de que la infraestructura de red funcione de forma eficiente debemos desarrollar nuevas tecnologías y nuevos servicios que respondan a la demanda de los proveedores de internet, de servicios y a todas las administraciones, ciudadanos y empresas que dependen de ello”, explica Ivo Ivanov, CEO Internacional de DE-CIX. “La innovación nunca puede parar en una industria que, precisamente, es la que hace posible que la innovación del resto del mundo siga creciendo, ya hablemos de digitalización de la banca, del turismo o del desarrollo de coches autónomos. El uso de nuevos robots o satélites para optimizar este despliegue son los mejores ejemplos de ello”.

Satélites LEO

Desde hace décadas el mundo ha contado con satélites geoestacionarios (ubicados a una altitud de unos 36.000 metros), pero con inevitables inconvenientes, como la lejanía y alto coste. Por su parte, los grandes cables que llevan internet a todo el mundo son costosos y laboriosos de instalar, por lo que no pueden llegar a todos los rincones del planeta. Esto se está solventando con los satélites LEO (Low Earth Orbit). A través de esta tecnología, se han logrado velocidades de Internet significativamente más altas y latencias más bajas debido a la proximidad de los satélites a la tierra y, en consecuencia, distancias de transmisión de datos más cortas.

El funcionamiento habitual de Internet es tan “sencillo” como la conexión entre un teléfono móvil y una torre de telefonía. Los satélites cuentan con tecnología receptor-transmisor que les permite establecer un enlace entre dos puntos en la línea de visión. Esto les permite comunicarse bidireccionalmente con estaciones terrestres en la Tierra que están conectadas a Internet.

Un Internet por satélite más rápido no solo beneficia a los ciudadanos con una conexión de mayor calidad y más rápida, sino que con la conectividad LEO las empresas ubicadas en zonas rurales e insulares pueden procesar datos en tiempo real, permitiéndoles responder rápidamente a las demandas tan cambiantes del mercado y de los clientes u optimizar su estrategia de ciberseguridad.

Interconexión

2021 dejó niveles récord de tráfico de datos en todo el mundo. DE-CIX Madrid, por segundo año consecutivo, registró un aumento significativo del pico de tráfico de datos con un crecimiento del 50% respecto al año anterior y de un 114% comparado con cifras anteriores a la pandemia. Actualmente, el principal punto de intercambio del Sur de Europa roza el pico de tráfico de 1Tb por segundo.

Esto demuestra que la reciente crisis ha marcado un punto de inflexión en cuanto a la conectividad tanto entre particulares como empresas. Ahora accedemos más a Internet debido al teletrabajo, que se ha popularizado como nunca habíamos imaginado, se ha producido un auge de los videojuegos online y consumimos más contenido en streaming. Por no hablar de los cada vez más habituales coches inteligentes y con funciones de conducción autónoma o que el uso de internet o herramientas asociadas es una demanda cada vez más habitual en cualquier espacio público o privado.

Esto ha provocado un ‘boom’ de los puntos de intercambio de internet y las necesidades de interconexión de las empresas y las administraciones públicas entre sí. Todos los actores involucrados en el sector, ya produzcan o reciban servicios y contenidos, necesitan estar más cerca y conectarse unas con otras para optimizar la velocidad y reducir la latencia.

Sin ir más lejos, según TeleGeography actualmente ya existen más de 1000 puntos de intercambio de internet en todo el mundo, con un crecimiento exponencial, incluyendo las redes conectadas a ellos. Solo en el caso de DE-CIX, ha pasado de tener 12 puntos de interconexión a estar presente en más de 30 localizaciones en los últimos cinco años. Centrándonos en España, ha pasado en este periodo de abrir un punto de interconexión en Madrid, a expandirse también a Lisboa y Barcelona, multiplicando el total de redes conectadas a la Península Ibérica de 80 a más de 450.

Robots e IA

La cada vez más demandada interconexión requiere de un minucioso trabajo de manejo de cables de fibra oscura (circuitos de fibra óptica que han sido desplegados y que no están siendo utilizados) en un centro de datos, lo que se conoce como enrutamiento, de tal forma que continuamente se crean, se modifican o se eliminan conexiones. Es por esto que la automatización en los centros de datos va a dar un salto cualitativo en los próximos años permitiendo agilizar los procesos, buscando siempre la máxima eficiencia en labores tan dispares como la planificación de la capacidad, redimensión de los entornos de máquinas virtuales y contenedores e incluso factores ambientales como la humedad. Y no solo a nivel de software, también de hardware.

Ante este contexto, son muchos los centros de datos que están apostando por el uso de robots avanzados con capacidades de inteligencia artificial y aprendizaje automático para abordar el trabajo que conlleva la gestión de estos espacios. Sin ir más lejos, un informe de Gartner apunta que para 2025 la mitad de estos data centers tendrán desplegados este tipo de robots, lo que conllevará un aumento del 30% en su eficiencia operativa.

Un ejemplo de cómo estos robots pueden optimizar los procesos en los centros de datos es el de Patchy McPatchbot, el primer robot de parches completamente automatizado en un IX que fue utilizado por primera en DE-CIX para la migración de infraestructura del principal centro de datos en Frankfurt en el año 2018. La ayuda de este robot permite simplificar el aprovisionamiento y la actualización de los puertos de los clientes y lo realiza en minutos, sin la necesidad de que un técnico intervenga físicamente. Actualmente, la compañía cuenta con hasta tres robots distintos para estas tareas: el anteriormente mencionado Patchy McPatchbot, Sir Patchalot y Margaret Patcher.