En vistas a la próxima Reunión General IEC/ISO 2011, que se realiza el 28 de octubre en Melbourne (Australia), Nelson Farfán, presidente de BICSI para la Región Andina, analiza los principales avances y los principales desafíos de la industria de datacenters:
“Las nuevas tecnologías de moda hoy están exigiendo una readecuación importante en los centros de datos a nivel mundial. Muchas organizaciones necesitan realizar upgrades de sus sistemas de cableado estructurado antes de avanzar en sus proyectos de virtualización, por ejemplo. La mayoría de los trabajos que actualmente se están planeando en los grandes datacenters requieren cableado que permita transmitir a 40 y 100 Gbps. El problema es que este tipo de cables hoy están disponibles sólo en fibra óptica que, hasta el momento, sigue siendo una tecnología muy costosa”.
“Es por eso que, desde los organismos internacionales de estandarización, estamos estudiando cómo fabricar en cobre cables de 40 y 100 Gbps para que, de esta manera, baje 5 veces el precio, por lo menos. De cualquier manera, si tenemos en cuenta que debemos preparar los sistemas de cableado para que duren 10 años, hay mucho trabajo por hacer, y no sólo en Latinoamérica”.
“Por ejemplo, muchos operadores de telefonía ya están ofreciendo IPTV a sus suscriptores pero, para que el servicio funcione correctamente, necesitan modernizar la infraestructura de sus datacenters. ¿Quién puede mover un video de alta definición de 8 GB de un servidor a otro, a través de un cable de categoría 5e, de 100 Mbps? Se demoraría alrededor de 10 horas en hacer ese movimiento. Si tenemos 10 Gbps, en cambio, se demoraría 23 segundos. Pero 23 segundos, para mil clientes de IPTV que están mirando al mismo tiempo, tampoco resulta suficiente. Por eso, estas compañías ya deben trabajar necesariamente en 40 y 100 Gbps”.
“Con la virtualización sucede algo similar. Cuando, por ejemplo, consolidamos 10 servidores que trabajaban en 1 Gbps en un mismo servidor físico, debemos realizar un upgrade del cableado a 10 Gbps porque, si no, se formaría un embudo de tráfico que haría colapsar el sistema. Siempre que se piensa en incorporar nuevas tecnologías, hay que tener en cuenta la adecuación correspondiente del centro de cómputos. Así, a medida que las organizaciones vayan adoptando dispositivos con mayor poder de procesamiento, tendrán que adecuar sus propios datacenters a ese nivel de cómputo. Para trabajar con las nuevas computadoras de 10 Gbps de procesamiento que se vienen, entonces ya deberemos tener listo todo el datacenter con cableado de 40 y 100 Gbps”.
“Hay empresas como Walmart, por ejemplo, que invierte mucho en infraestructura para poder sacar ventaja a la competencia, en materia de precios, planes de fidelización, etc. En Brasil, por ejemplo, compraron 600 almacenes y tuvieron que realizar un upgrade de todo el cableado instalado, que era de categoría 5e, para poder asegurarse un retorno de semejante inversión. Por eso, cuando hablamos de pensar a largo plazo, no se trata de un discurso de venta, sino de la adecuación que es necesario realizar para poder operar las nuevas tecnologías sin que se caiga el datacenter”.
“Con las normas internacionales, muchas veces sucede que los comités se demoran, tal vez, 4 años en redactar las modificaciones y, luego, cuando el organismo las aprueba, la tecnología ya ha quedado obsoleta y se requiere comenzar a trabajar en una nueva modificación a la norma. Por ejemplo, la ANSI/TIA 942 (2001) no consideraba que el ruido electromagnético pudiera hacerle daño a los centros de cómputo, básicamente porque, cuando se redactó, el trabajo normal era a 100 Mbps, que es una tecnología a la que el ruido electromagnético ambiente no le hace daño. Pero, cuando ya empezamos a trabajar en un 1 y 10 Gbps, la posibilidad de daño por ruido electromagnético es muy grande. De hecho, hoy es el principal enemigo para la correcta transmisión de datos”.
“En Latinoamérica, suele haber mucho ruido electromagnético ambiente, por lo que necesitamos proteger los cables. Hoy existen muchas maneras, desde instalar sistemas de cableado apantallado, hasta crear una jaula de Faraday en el datacenter, pasando por las canaletas metálicas. Olvidar hoy un detalle como éste puede acabar con la confiabilidad de toda la red, creando caídas en el servicio”.
“La alta densidad de los datacenters es otro factor crítico a tener en cuenta, especialmente desde la fase de diseño. Antes se operaban 3 o 4 kVA por rack y hoy se puede llegar a 20 kVA. Es que, cuanto más extenso es un centro de cómputo, más energía consume en refrigerar todo ese espacio. Y los equipos de refrigeración siguen siendo los que más demandan en todo el datacenter”.