El pasado 5 de septiembre, Costa Rica vivió el segundo terremoto más fuerte de su historia, con una magnitud de 7,6 en la escala de Richter y con epicentro en la Península de Nicoya, a unos 200 kilómetros al noroeste de San José. Pese a la fuerza del sismo, los daños registrados por el momento son leves y no se ha observado ningún tipo de problema en los data centers ubicados en el país.
Así lo explican desde la empresa Ingenium, compañía ubicada en Costa Rica y especializada en el diseño y construcción de centros de datos. Una vez que tuvo lugar el terremoto, el equipo de profesionales de Ingenium realizó un seguimiento de los data centers en los que ha participado, entre ellos el del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el centro de datos de la empresa GDS en Tilarán.
“No ocurrió absolutamente ningún problema que comprometiera la operación de los data centers”, apunta Octavio Delgado, senior consulting engineer de la compañía. “Algo que parece increíble, ya que si tomamos en cuenta que el terremoto de Haití fue de una magnitud de 7,3 y el de Chile de 8,8, lo ocurrido en Costa Rica se sitúa en un punto intermedio”, añade.
Según el directivo, los daños en la infraestructura fueron mínimos, teniendo en cuenta la magnitud del terremoto, aunque se esperan informes más detallados para los próximos días.
La buena calidad de los materiales y las construcciones en Costa Rica son algunos de los factores que ayudaron a mitigar los efectos del terremoto. En concreto, los edificios deben construirse de acuerdo a un estricto código sísmico.
A poco de producirse el sismo, medios nacionales e internacionales indicaban que se habían producido cortes de electricidad y agua en la zona. Desde Ingenium señalan que no se trata de cortes propiamente dichos, sino de la saturación de las líneas telefónicas tras el terremoto.
Los data centers de Costa Rica resisten el terremoto
Un sismo de 7,6 en la escala de Richter sacude el país, aunque no se registran incidentes en centros de datos