La Universidad de Zaragoza ampliará su infraestructura tecnológica con la construcción de dos nuevos centros de datos como parte de un proyecto que contará con una inversión cercana a 1,5 millones de euros y que permitirá reforzar la capacidad de procesamiento, almacenamiento y continuidad de los servicios digitales de la institución.

La iniciativa contempla el desarrollo de un centro de datos principal en el campus de San Francisco y un CPD de respaldo en el campus Río Ebro, con el objetivo de mejorar la resiliencia de la infraestructura tecnológica universitaria y garantizar la disponibilidad de los sistemas críticos. Si se cumplen los plazos previstos, ambas instalaciones entrarán en funcionamiento en 2027. El proyecto será financiado íntegramente por el Gobierno de Aragón a través del programa contrato suscrito con la universidad.

Más allá de la inversión, la actuación refleja una tendencia cada vez más visible en el ámbito académico: las universidades están reforzando sus centros de datos para responder al crecimiento de la investigación basada en datos, la inteligencia artificial y la digitalización de los servicios docentes y administrativos.

Infraestructura preparada para la investigación del futuro

La nueva infraestructura sustituirá y ampliará las capacidades actuales de la Universidad de Zaragoza, permitiendo alojar un mayor volumen de equipos informáticos y mejorar la continuidad operativa mediante una arquitectura distribuida entre dos emplazamientos.

El diseño contempla un centro de producción y un segundo CPD destinado a recuperación ante desastres (disaster recovery), una configuración habitual en infraestructuras críticas que permite mantener los servicios en funcionamiento ante incidencias, tareas de mantenimiento o fallos en la instalación principal.

La creciente demanda de recursos de computación para proyectos científicos, simulaciones, análisis masivo de datos y aplicaciones de inteligencia artificial está obligando a muchas universidades a modernizar unas infraestructuras que, en numerosos casos, fueron diseñadas para cargas de trabajo muy inferiores a las actuales.