En sólo un año de operación, el Laboratorio Nacional HAWC (High Altitude Water Cherenkov), con el concurso de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de otras instituciones mexicanas y estadounidenses, obtuvo el mapa más detallado del Universo. Es el que mayor cantidad de información posee sobre las más altas energías del cosmos, y todos esos datos han sido analizados desde el centro de datos y análisis creado en la UNAM, con sede en el Instituto de Ciencias Nucleares.

Los científicos no sólo obtuvieron ese mapa (en rayos gamma ultra energéticos) en el menor tiempo, sino que además identificaron fuentes de esos rayos que no se habían visto antes, por lo cual es el más completo.

El Laboratorio se encuentra en el Parque Nacional Pico de Orizaba, sobre el volcán Sierra Negra, en Puebla. Ahí se colocó, en 22.000 metros cuadrados, un arreglo de 300 detectores de Cherenkov, los cuales consisten en tanques de 7,3 metros de diámetro y 4,5 metros de altura con cerca de 200.000 litros de agua, instrumentados para registrar los destellos de la llamada luz Cherenkov, que emiten las partículas al entrar al agua a velocidades cercanas a la de la luz.

Con la medición del tiempo y la cantidad de luz en cada contenedor de agua, se puede establecer dónde se origina el rayo gamma y qué energía tiene, y así se observa el Universo. HAWC escanea dos tercios del cielo todos los días, de forma continua. Así almacena cerca de 25.000 cascadas por segundo, correspondiente a dos terabytes por día. De ese modo, en un año de operación se cuenta ya con 800.000 millones de eventos registrados. En el análisis de toda esa información generada es donde entra en juego el centro de datos de la UNAM.

El laboratorio, que se espera opere por lo menos una década, ha superado sus expectativas y no sólo ha sido optimizado, sino que se va a extender. Esta mejora consistirá en la construcción de 320 detectores de Cherenkov, 10 veces más pequeños que los originales, pero ubicados alrededor, en un área cuatro veces mayor. Con ello se cuadruplicará la capacidad de detección de rayos gamma ultra energéticos del observatorio.

Este proyecto, donde participan 25 instituciones de México y Estados Unidos, y más de 120 investigadores, es importante para la ciencia mexicana, pues muestra cómo la conjunción de instituciones y voluntades de los científicos “puede hacer la diferencia”.