NanoGUNE ha inaugurado en Donostia, su Torre Cuántica, un edificio de unos 1.500 metros cuadrados distribuidos en siete plantas, específicamente diseñado para albergar laboratorios de hardware cuántico y espacios de alto rendimiento para investigación avanzada.

En esta primera fase se han habilitado dos plantas, donde se concentran tanto los nuevos laboratorios del centro como las oficinas de la filial en Donostia de Quantum Motion, la empresa británica que ha elegido la ciudad como sede para su primera implantación en la Unión Europea.

La torre está equipada con sistemas de ultrabaja temperatura, instrumentación electrónica de alta precisión y salas acondicionadas para el diseño, fabricación y caracterización de chips cuánticos basados en silicio. Esta infraestructura sitúa a nanoGUNE en la vanguardia del hardware cuántico, con el objetivo de crear la instalación más avanzada del sur de Europa dedicada al desarrollo de procesadores cuánticos.

Chips cuánticos en silicio: una apuesta estratégica

El proyecto se articula en torno al nuevo grupo de Hardware Cuántico de nanoGUNE, liderado por el investigador Ikerbasque Fernando González‑Zalba, que trabajará en estrecha colaboración con Quantum Motion. Su objetivo es desarrollar procesadores cuánticos que utilicen el espín de electrones en estructuras tipo transistor como qubits, una tecnología que promete resolver los problemas de escalabilidad de otras arquitecturas cuánticas y facilitar su integración con la electrónica convencional.

Este enfoque abre la puerta a ordenadores cuánticos capaces de abordar problemas de alta complejidad, como el diseño de nuevos fármacos, materiales avanzados o soluciones energéticas más sostenibles. En los próximos años, el grupo prevé incorporar hasta medio centenar de profesionales altamente cualificados, reforzando el ecosistema de talento especializado en torno a la cuántica en Gipuzkoa.

Donostia, nodo de la carrera cuántica europea

La puesta en marcha de la Torre Cuántica se enmarca en una estrategia más amplia del Gobierno Vasco para posicionar Euskadi como referente europeo en tecnologías cuánticas, combinando infraestructura científica, supercomputación y atracción de empresas tecnológicas. La llegada de Quantum Motion, la inauguración del ordenador cuántico IBM‑Basque Country y el despliegue de nuevos laboratorios en nanoGUNE refuerzan una “milla cuántica” que aspira a competir con otros hubs internacionales.

Las instituciones vascas subrayan que esta apuesta no solo tiene una dimensión científica, sino también industrial y económica: alrededor de la cuántica se pretende articular una nueva cadena de valor, desde la investigación básica hasta la transferencia tecnológica y la generación de nuevas empresas. Donostia aspira así a convertirse en un punto de referencia para proyectos europeos de computación cuántica, captando inversiones, talento y colaboraciones internacionales.

Impacto en la infraestructura digital y el tejido productivo

Aunque el foco de la Torre Cuántica está en el desarrollo de hardware cuántico, su impacto potencial se extiende al conjunto de la infraestructura digital, incluyendo la supercomputación clásica, los futuros data centers especializados y los servicios avanzados de cálculo. La combinación de un ordenador cuántico de última generación, capacidades de diseño de chips y entornos de investigación punteros configura un entorno idóneo para probar nuevas arquitecturas y casos de uso en sectores como la energía, la industria o las finanzas.

Para el tejido económico vasco, la torre se interpreta como un “proyecto país” que puede actuar como tractor de talento y de empresas tecnológicas, generando empleos cualificados y favoreciendo la diversificación hacia actividades de alto valor añadido. En la carrera cuántica global, la apuesta de nanoGUNE y de las instituciones vascas busca asegurar que Donostia no solo participe, sino que tenga voz propia en el diseño de la próxima generación de tecnologías de computación.