La empresa holandesa de componentes para computación cuántica FrostByte ha obtenido nueva financiación para desarrollar dispositivos electrónicos superenfriados.
La empresa ha cerrado esta semana una ronda de financiación previa a la fase inicial por valor de 1,3 millones de euros (1,5 millones de dólares), con el respaldo de UNIIQ, Paeonia Group, InnovationQuarter, Graduate Ventures y un inversor ángel.
FrostByte, una empresa derivada de la Universidad Técnica de Delft y QuTech, tiene como objetivo desarrollar tecnología criogénica CMOS que acerque la electrónica de control al procesador cuántico, reduciendo así la cantidad de cables y componentes electrónicos.
«Con esta inversión, podemos seguir desarrollando nuestra tecnología hacia la electrónica criogénica fabricable para la industria cuántica global», afirmó James Kroll, director ejecutivo y cofundador de FrostByte.
Aparte de las propias unidades de procesamiento cuántico, la mayor parte de los ordenadores cuánticos sobreenfriados funcionan a temperatura ambiente en racks situados junto a refrigeradores de dilución.
Los primeros productos de FrostByte son una familia de conmutadores de RF criogénicos que sustituyen la conmutación a temperatura ambiente por componentes más pequeños y de bajo consumo que funcionan a temperaturas de hasta milikelvin.
«FrostByte es exactamente el tipo de empresa que demuestra de lo que es capaz la economía del conocimiento neerlandesa», afirmó Auke van den Hout, socio director de Graduate Ventures.
«Esta inversión encaja en la estrategia general de Graduate Ventures de respaldar tecnologías clave como la cuántica, la IA y la tecnología climática, en las que la investigación fundamental se traduce directamente en aplicaciones industriales».
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