La construcción de un centro de datos es todo un reto logístico pero también de seguridad, tanto tecnológica como física. Durante la fase de construcción uno de sus principales puntos de vulnerabilidad frente al robo y el vandalismo, debido a su ubicación habitual en áreas periurbanas, polígonos industriales o zonas rurales y a la presencia de equipos tecnológicos de alto valor.
El sector de los centros de datos en España prevé movilizar 67.000 millones de euros de inversión hasta 2030, según SpainDC. Sin embargo, de los más de 10 GW de proyectos anunciados en España y Portugal, apenas 1,2 GW se encuentran actualmente en construcción o ya están operativos.
El riesgo durante las obras
A diferencia de las instalaciones ya operativas, los proyectos en construcción todavía no cuentan con los sistemas de seguridad definitivos. Además, su ubicación aislada y la incorporación progresiva de componentes de alto valor tecnológico pueden convertirlos en objetivos para el delito.
Según el Informe de Criminalidad de BauWatch 2026, el 43,8% de los profesionales en España identifica el delito oportunista externo como la tipología más habitual en las obras, frente al 36,2% de media europea.
La compañía señala que en España no es necesario que exista una planificación criminal organizada para que se produzca un incidente. Basta una ausencia temporal de vigilancia para generar una oportunidad de acceso al recinto.
Una infraestructura que cambia durante la obra
El informe identifica tres problemas recurrentes en la protección de estos proyectos. El primero es incorporar la seguridad demasiado tarde, cuando la obra ya está avanzada, dejando las primeras fases con menor protección.
También señala la concentración de la vigilancia durante el horario laboral. Las noches, fines de semana y festivos representan periodos de mayor exposición al no contar con trabajadores en el emplazamiento.
Por último, la empresa destaca la necesidad de adaptar la vigilancia al avance de la construcción. La configuración de un data center cambia progresivamente y con ella las zonas críticas, que pueden incluir subestaciones, cableado de alta tensión y equipos ya instalados.
Analizados estos aspectos, la seguridad física debe incorporarse desde el diseño de la infraestructura y evolucionar junto con la obra, con un nivel de atención comparable al que posteriormente requerirá la protección digital del data center.
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