La Biblioteca Vaticana, fundada en 1448 por el papa Nicolás V, se encuentra inmersa desde hace varios años en un proceso de digitalización para la preservación a largo plazo de su patrimonio cultural, el cual reúne una de las colecciones más antiguas y valiosas del mundo de autores de la talla de Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci.  
 
Para lograr su conservación, la biblioteca utiliza el formato FITS (Flexible Image Transport System) para la digitalización de sus contenidos, según publican diversos medios. Este código abierto, desarrollado inicialmente para agencias espaciales, es un formato de imagen muy utilizado en sectores como la medicina o la astronomía. FITS tiene soporte para 64 bit, objetos en tres dimensiones y está en desarrollo activo. Así, la Santa Sede evita confiar todo su patrimonio a una única empresa que puede que no exista en el futuro. 
 
El Vaticano está digitalizando unos 82.000 manuscritos, de los cuales tan sólo el 20% se puede leer en la biblioteca.