Norberto Mateos, director del sur de Europa de Intel, ha comenzado su presentación de resultados explicando en líneas generales lo que ha representado 2013 para la compañía: “Ha sido un año de estabilización, en el que hemos construido los cimientos para crecer en 2014”.
Aunque la compañía ha caído un 1% interanual en facturación y un 13% en beneficios netos durante 2013 (hasta los 52.700 millones de dólares), lo cierto es que los resultados favorables del último tercio del año fiscal hacen pensar a Intel que se está experimentando una cierta recuperación que convertirá a 2014 en un periodo también estable.
El directivo responsabiliza de los negativos resultados registrados a la fuerte inversión realizada en 14 nm, tecnología en la que tiene puestas sus esperanzas de cara al futuro próximo.
En cuanto a data center, la división representó unos ingresos de 11.200 millones de dólares, un incremento del 7% con respecto a 2012. Tras un crecimiento muy importante impulsada por el cloud, HPC, networking y almacenamiento, esta unidad sufrió una ralentización en ventas en el último trimestre, por encima de lo esperado, debido sobre todo al comportamiento del mercado estadounidense y por el inventario del tercer trimestre en que el crecimiento fue del 15%.
En cuanto a servidores, el resultado fue más positivo tras dos años seguidos de caídas, con un comportamiento prácticamente plano. La arquitectura de x86 ha crecido siete puntos con respecto a 2012, lo que confirma la presencia prevalente de esta tecnología en el entorno de servidores de empresa.
En cuanto a supercomputación, Mateos destaca que se han llevado a cabo proyectos interesantes, como el del Iter en Canarias y la ampliación del BSC. En 2014 seguirá consolidando la presencia de Xeon Phi en este segmento.
En 2014, Intel prevé mejores perspectivas para el segmento de empresas.