Indra cerró ayer sesión en la Bolsa con una caída del 7% después de anunciar pérdidas de 20 millones de euros en el primer trimestre de 2015, así como su decisión de suspender el pago por dividendo. La compañía ha alcanzado un nivel de ventas de 702 millones de euros lo que supone un 5% menos de crecimiento en el Q1.
 
La empresa achaca estas cifras negativas a la estacionalidad del negocio de elecciones, con fuerte impacto en un trimestre aislado y a los resultados negativos en Brasil. Sin embargo, Indra espera que estos números vayan aumentando a lo largo del año. 
 
Los sobrecostes en Brasil han sido causados, según la compañía, básicamente por servicios financieros y administraciones públicas, tanto en la implantación de soluciones de terceros en el mercado de los servicios financieros como en la gestión de proyectos de implantación de SAP. Sin embargo, la compañía ya ha puesto en marcha una serie de medidas para mejorar la rentabilidad de dichos proyectos. 
 
Por otro lado, el resultado neto  recurrente ha sido de -16 millones de euros el primer trimestre de 2015, frente a los 36 millones de euros positivos del ejercicio anterior. 
 
En contraposición, las ventas en España han aumentado un 5% siendo el tercer trimestre consecutivo de crecimiento debido al comportamiento positivo de las ventas de transporte y tráfico, seguridad y defensa y administraciones públicas. Mientras que las ventas en Latinoamérica han crecido un 1% con tasas de crecimiento positivas en servicios financieros, transporte y tráfico, energía e industria y seguridad y defensa. 
 
La compañía celebrará el próximo mes de julio el Investor Day donde comunicará sus nuevas líneas estratégicas, los planes operativos y las indicaciones financieras a medio plazo. Para ello, el nuevo presidente de Indra, Fernando Abril Martorell,  ha contratado a la consultora Boston Consulting Group (BCG) para que le ayude a diseñar un plan estratégico que haga frente a las pérdidas de 92 millones de euros registradas en 2014.