Hace falta talento, suerte y carisma para convertirse en una estrella del rock (o dinero, contactos y buen físico, en función de cada uno). Pero es mucho más duro ser una estrella del rock dentro del movimiento del hardware open source. Una forma de hacerlo es crear un chasis de servidor biodegradable. No parece complicado, ¿verdad?
Éste es el desafío al que una clase de estudiantes de la Universidad de Purdue, en Indiana, debe enfrentarse. La página web para este concurso de ingeniería, patrocinado por la universidad y por el proyecto Open Compute, lo describe como “una oportunidad de ser una estrella del rock en el movimiento del hardware open source”.
¿Por qué? No importa cuánto equipamiento TI reciclemos: a día de hoy, no podemos pasar sin dejar gran cantidad de desperdicios detrás de nosotros. Mark Monroe, antiguo director ejecutivo de The Green Grid, afirma que la industria automovilística ha hecho progresos en el uso de materiales biodegradables para algunos componentes de los coches y, del mismo modo, la industria TI también puede.
“Tenía sentido que la industria de computación siguiera también este camino”, indica Monroe. El directivo ha dedicado gran parte de su carrera a trabajar en el campo de la sostenibilidad corporativa, primero como director de computación sostenible en Sun Microsystems (ahora parte de Oracle) y después como presidente de una firma de consultoría de sostenibilidad corporativa. En septiembre, dejó The Green Grid para trabajar como CTO en DLB Associates, una compañía de diseño e ingeniería de data center.
La mayoría de miembros del proyecto Open Compute, la comunidad open source de diseño de data center y hardware que puso en marcha Facebook, proceden del mundo de los negocio, y unir a la academia en esta mezcla es un buen signo, dice Monroe.
Muchas compañías, especialmente aquellas cuyo negocio clave se apoya en la infraestructura tecnológica, reemplazan sus servidores cada dos o tres años. “Creemos que hay un enorme potencial aquí”, escribió en un blog John Kenevey, group program manager de Facebook, cuando se anunció el desafío Purdue. “Aunque el acero en estos chasis suele ser reciclado, creemos que merece la pena explorar diseños que llevan más allá las fronteras de la sostenibilidad”, añadió.
Diversos equipos de estudiantes recibirán servidores de Open Compute para probar nuevos diseños de chasis. La universidad ayudará a los equipos ganadores a financiar la creación de un prototipo.
Actualmente, los principales proveedores de TI tienen muy en cuenta minimizar la huella medioambiental de sus productos, centrando esta energía principalmente en el reciclaje. Kirk Bresniker, vicepresidente y jefe de tecnología para el grupo Business Critical Systems de HP, indica que la compañía ha trabajado duramente formando a sus ingenieros para entender el proceso de reciclaje. “Nuestros equipos de ingenieros mecánicos –que diseñan los componentes de plástico, metal y fibra de vidrio– han estado trabajando durante muchos años para entenderlo”, apunta.
Solo con hacer un servidor a partir de material reciclable no es suficiente. El proceso de reciclado tiene que ser simple y rentable o, si no, las compañías no lo harán, dice Bresniker.
Monroe sugiere que los estudiantes no solo deberían contemplar los materiales utilizados en los chasis de servidor, sino que también deberían intentar minimizar la cantidad de material utilizado para construir el chasis. En la mayoría de los casos actuales, el material no significa mucho. El armario es realmente un legado de los días en los que los servidores se apoyaban o se ubicaban bajo los escritorios, en un momento en que la mayoría de servidores actuales se ubican en racks y armarios de data center.
Haz tu servidor orgánico
El proyecto Open Compute y la Universidad de Purdue se unen para diseñar un chasis biodegradable