Jack Pouchet, director de iniciativas energéticas de Emerson Network Power, expone en este artículo las conclusiones del panel sobre el centro de datos del futuro.
The Green Grid ha celebrado su fórum anual en San José en marzo, con un atractivo muestrario de temas. Una de las sesiones más provocadoras fue el panel de discusión acerca del centro de datos del 2025. El panel, moderado por la responsables de sostenibilidad de EMC, Kathrin Winkler, incluyó al gurú de la sostenibilidad de Microsoft, Mark Aggar; al vicepresidente de estrategia Smart Grid de Schneider Electric, Scott Hanneberry; al CTO de Digital Realty Trust, Jim Smith; al analista de IDC Vernon Turner; y a Stephen Doig, del Rocky Mountain Institute. La misión del panel era predecir la forma, servicio, modelos de negocio, demanda e impulsores de mercado de TIC y centros de datos que llegarán en el 2025.
¿Tendrán los centros de datos de 2025 plataformas de energía y refrigeración completamente renovadas y unidades de procesamiento de datos (CPU) biológicas? No es probable. En 2025, la gran mayoría de centros de datos en servicio se habrán construido antes de ese año. Eso significa que muchos, si no la mayoría, de los centros de datos operativos en la actualidad todavía funcionarán en el 2025. Algunos incluso sugirieron que algunas de las instalaciones actuales, ya con más de 10 años de edad, todavía funcionarán.
El centro de datos del 2025 se beneficiará de los cambios evolutivos en el diseño de los edificios, la integración medioambiental (free cooling, aka operación economizador, energía verde, ecosistemas sostenibles), LEED y BREEAM, así como otras innovaciones en infraestructura. El kit TIC experimentará entre 4 y 7 ciclos de renovación tecnológica (saludos a la ley de Moore) y los superordenadores podrían haber alcanzado los niveles de exoescala, produciendo algunas aplicaciones de energía y refrigeración muy interesantes.
Pero no habrá una transformación mágica en el centro de datos. El rendimiento informático crecerá exponencialmente, así como el rendimiento general por vatio, que se espera reduzca la energía total asociada a nuestra infraestructura digital, la informática corporativa y del centro de datos.
Hay que esperar, en realidad, lo contrario, en cuanto la paradoja de Jevons entre en juego. Con el coste de la informática aproximándose rápidamente a cero, la sociedad verá una explosión de nuevas aplicaciones para una red digital global disponible 24/7, fiable y sin fisuras. Una red que permita nuevos modelos de negocio y economías, al mismo tiempo que reduce el uso de infraestructuras tradicionales.
Las cuestiona sociales y medioambientales llevarán los centros de datos a nuevas direcciones mientras aumenta la población mundial y los siguientes 1.000 millones de personas tengan acceso a servicios de datos. 1.000 millones de nuevos smartphones, tablets y portátiles tendrán que ser fabricados, distribuidos, alimentados y activados a través de infraestructuras de cable e inalámbricas. ¿De dónde sacaremos los materiales necesarios para su fabricación? Además, con unos optimistas 10 w de funcionamiento y carga y otros 10 vatios para el acceso inalámbrico y a centros de datos, eso significa 2.000 MW de generación de energía necesaria para estar online 24/7, a menudo en geografías y micro redes eléctricas completamente nuevas.
Capacidad informática
Bajo otro escenario, podríamos ver nuevos centros de datos emergiendo dentro del propio tejido de la red, con la informática distribuida y dispositivos cada vez más potentes en los límites de la red, compartiendo la capacidad informática cuando esté disponible. Imagina el servicio escalable del centro de datos de un centro comercial. Cuando los coches entran en el parking, al conductor se le pregunta si prefiere pagar o aparcar gratis y permitir que la electrónica de abordo sea utilizada (vendida) a los operadores del centro comercial. Con esta técnica, una compañía grande podría escalar sus características de procesamiento de datos según su fuerza de trabajo.
La audiencia propuso al panel el tema de la implantación de energías verdes y alternativas en centros de datos, lo que a menudo representa un significativo punto de carga para la instalación y la red eléctrica. Pese a que las energías eólica, solar y maremotriz están lejos de ser un recurso fiable 24/7, se dirigen a un modelo futuro en el que las cargas de trabajo del centro de datos se agrupan y despachan según los recursos de energía previstos y conocidos. Quizá veamos containers TIC en la base de turbinas de viento en el 2025. O veamos algún tipo de containers de almacenamiento de energía integrados en sistemas eólicos, solares y otros renovables como punto intermedio para gestionar el suministro eléctrico.
En 2015, los proveedores de servicio en el centro de datos podrían adoptar un modelo de negocio que sigue la energía, trasladando las cargas de trabajo hacia lugares en los que sopla el viento, brilla el sol y fluye el agua. Chandrakant Patel, de HP también sacó a colación este tema en la conferencia principal, en la que habló de los beneficios e impactos sociales, económicos y medioambientales asociados con la llegada de los siguientes 1.000 millones de consumidores digitales. Compartió un nuevo acercamiento a la energía en centros de datos pequeños en nódulos regionales o locales, con infraestructuras inalámbricas y operaciones corporativas en plantas eléctricas de biomasa autosostenible.
Sin embargo, ¿cómo se adaptarán los centros de datos existentes al acelerado ritmo de cambio en TI? Sencillo: seguirán el flujo de la energía a través de su único centro de datos de forma lógica (llamémosla “lógica energética”) y afrontarías cada punto de inflexión según tengan lugar los cambios de TIC, software, aplicaciones, negocios e infraestructuras.
Los resultados podrían reducir 4.645 m2 en tres cuartas partes, según aumenta la densidad de los racks gracias a las reducciones de la virtualización continuada y la consolidación de servidores. Este espacio sería parcialmente consumido mientras el almacenamiento y las redes se amplían para soportar el universo zetabyte previsto para 2025.
El centro de datos del 2025 no tendrá un uso efectivo de la energía del 0.5, ni producirá energía a través de la informática. Será una instalación adaptable de forma inteligente y escalable, capaz de aprovechar diferentes sistemas de energía y refrigeración, así como de integrar recursos informáticos dispares en tiempo real para dar soporte a aplicaciones de misión crítica.