En el contexto de la rápida digitalización del sector industrial, la ciberseguridad se ha convertido en un elemento esencial para garantizar una transición segura hacia las fábricas inteligentes del futuro. Así lo destaca Palo Alto Networks, líder global en ciberseguridad, en su más reciente informe sobre los retos y estrategias necesarias en entornos industriales hiperconectados.

De acuerdo con el estudio “The Power of &: A CISO’s Guide to Navigating OT & IT Convergence”, se estima que para 2026 más de 15.000 millones de dispositivos industriales estarán conectados a redes 5G. Además, el uso de tecnología operativa (OT) experimentará un crecimiento del 400% para el año 2030, según datos de McKinsey. Esta tendencia promete aumentar la productividad laboral en un 30% y reducir los tiempos de inactividad de maquinaria en un 50%.

No obstante, este avance tecnológico también amplía significativamente la superficie de ataque, ya que cada nuevo dispositivo conectado representa una potencial vulnerabilidad. Para Palo Alto Networks, esto convierte a la ciberseguridad no en un coste adicional, sino en una ventaja competitiva crucial para preservar la continuidad operativa. “La seguridad ya no puede considerarse un coste operativo, sino una ventaja competitiva esencial para garantizar la continuidad del negocio”, afirma Marc Sarrias, country manager de Palo Alto Networks en España.

Entre los principales desafíos que enfrentan las fábricas inteligentes, la compañía destaca cuatro grandes riesgos. La convergencia entre sistemas IT y OT expone tecnologías operativas tradicionales a amenazas modernas para las que no fueron diseñadas originalmente, generando brechas de seguridad que están siendo aprovechadas por ciberdelincuentes. Además, las amenazas digitales pueden tener consecuencias físicas graves: un ejemplo trágico se produjo en Corea del Sur en 2023, cuando un robot industrial, al no distinguir a un trabajador de unas cajas, acabó con su vida. También se han intensificado los ataques de ransomware que afectan directamente a la continuidad del negocio. Según datos de Comparitech, más de 850 organizaciones manufactureras han sido víctimas de este tipo de ataques entre 2018 y 2024, con pérdidas que rondan los 1,9 millones de dólares diarios por inactividad. Uno de los casos más notorios fue el del Stoli Group, cuya filial en EE.UU. sufrió un ciberataque en 2024 que contribuyó de manera significativa a su quiebra. A todo esto se suma una presión regulatoria cada vez más estricta. La Directiva NIS2, en vigor en la Unión Europea desde octubre de 2024, impone estándares más rigurosos para sectores críticos, como la manufactura, y hace responsables directos a los ejecutivos por las brechas de seguridad.

Frente a este panorama, Palo Alto Networks propone un nuevo paradigma de seguridad industrial que se base en un enfoque proactivo y multilayer. Este modelo debe apoyarse en tres pilares clave. Primero, soluciones de seguridad integrales que protejan desde la infraestructura central hasta los dispositivos remotos, con tecnologías como firewalls adaptativos capaces de responder a amenazas de día cero. En segundo lugar, la automatización impulsada por inteligencia artificial permitirá detectar ataques de manera temprana y responder en tiempo real, lo que además proporcionará mayor visibilidad de las amenazas mediante capacidades de aprendizaje profundo y acceso remoto seguro. Por último, resulta indispensable fomentar una colaboración real entre los equipos de IT y OT, superando los tradicionales compartimentos estancos y promoviendo una comprensión mutua de necesidades y responsabilidades para garantizar una convergencia tecnológica segura.

Según Marc Sarrias, los fabricantes que integren la ciberseguridad desde las fases iniciales de sus estrategias de Industria 4.0 estarán en mejor posición para aprovechar los beneficios de esta transformación sin poner en riesgo sus operaciones. Así, la seguridad se consolida como un pilar fundamental en la evolución hacia un entorno industrial más eficiente, conectado y resiliente.