Las organizaciones españolas son optimistas acerca de su madurez digital y se muestran comprometidas en términos de presupuesto, manifestando además su intención de acelerar estos procesos, lo que demuestra confianza en el proceso de digitalización en el país. Así ha quedado patente en un estudio realizado por Fujitsu en Reino Unido, Alemania, Suecia y España. Denominado “Equilibrio en el camino digital”, este informe entrevista a más de 600 responsables europeos para desvelar la importancia que la transformación digital está teniendo en Europa y evaluar su nivel de madurez digital. En total, 156 de esas entrevistas han sido realizadas en España.
España es el país que más confianza muestra de cara a la digitalización, ya que un 39% de las organizaciones consideran que gozan de una enorme madurez digital. El 40% opinan que superan a sus competidores en cuanto a tecnología digital y un 68% de los responsables de TI ven que sus empresas cuentan con el enfoque adecuado hacia la adopción de estos proyectos. Asimismo, otro 68% destaca la necesidad de un partner estratégico para triunfar en esta transformación digital.
En cuanto a los beneficios que aportaría la digitalización, un 55% creen que atraería y retendría el talento de las personas, un 46% que aumentaría la capacidad de respuesta al mercado, un 36% que fidelizaría a sus clientes, al mismo nivel que aumentaría la productividad de los empleados.
El informe ofrece una instantánea del estado de ánimo de las organizaciones a la hora de adaptarse al nuevo mundo digital. Sin embargo indagando un poco en los datos, frente al optimismo empresarial inicial ante la transformación digital, se da el contradictorio hecho de que, según la encuesta, sólo una de cada cuatro empresas realmente confía en sus decisiones digitales, mientras que dos de cada tres llegan a admitir un factor de incertidumbre en el éxito de sus proyectos digitales.
Para Carlos Cordero Deline, recién nombrado CTO de Fujitsu en España, la transformación digital resulta cada vez más importante para la economía y la sociedad en su conjunto: “Para que las empresas puedan prosperar, deben acelerar el ritmo a la hora de incorporar las últimas tecnologías a nuevos modelos de negocio”.
Aunque los resultados en el caso español no difieren mucho de los otros tres países encuestados, sí es cierto que las empresas españolas “reconocen que quieren moverse rápido y muestran compromiso en términos de presupuesto, al tiempo que consideran este proceso como un elemento fundamental para el futuro de su negocio y el crecimiento de su organización. Es fundamental lograr el equilibrio de las nuevas soluciones digitales con las infraestructuras ya existentes”, añade Cordero.
Por otro lado, el deseo de transformación apenas deja tiempo para pensar a largo plazo y el 25% de los responsables reconocen que su estrategia resulta levemente confusa y poco clara. Tres de cada cuatro consideran que existe incertidumbre en el éxito de sus proyectos y el 42% ven la seguridad como el principal obstáculo. Así mismo, las figuras claves que impulsan este proceso son en un 29% el departamento de TI/CIO, los consumidores, ciudadanos o clientes finales en un 22%, el consejo u otros líderes del negocio en un 18%, el CEO en un 16% y los empleados en un 12%.
Sobre la situación del panorama digital en Europa, el estudio revela que Reino Unido ofrece una visión más prudente que sus vecinos europeos, sus organizaciones se centran más en la innovación empresarial frente a una Alemania que desarrolla un enfoque metódico mirando especialmente el impacto competitivo de la digitalización. Un director ejecutivo lo resumió así: “la tendencia general va encaminada hacia la digitalización, por lo que debemos adaptarnos para seguir siendo competitivos”. Por último Suecia reflexiona sobre su madurez digital para abordar estos proyectos, las organizaciones suecas son más críticas en su valoración interna, ya que solo un 24% de los responsables de TI opinan que sus empresas gozan de una enorme madurez digital y dos terceras partes, el 66%, consideran que están acelerando ponerse al día.
En cuanto a los sectores, el financiero demuestra un alto nivel de confianza. Fabricación y servicios públicos lo consideran fundamental para producir, reducir costes y aumentar la calidad. El retail entiende que debe luchar frente al desafío de fidelizar a sus clientes. Y el sector público para dar un mejor servicio a los ciudadanos y reducir costes.
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