En el primer trimestre de 2025, el parque de data centers en la región EMEA alcanzó los 2.641 emplazamientos operativos, con una capacidad energética total de 10.850 MW, lo que supone un aumento interanual del 11 %, según el último informe de Savills.

La consultora destaca que actualmente se encuentran en construcción 2.706 MW, concentrados principalmente en Francia, Suecia, Reino Unido, Alemania e Irlanda. Además, los proyectos en fase inicial suman otros 17.513 MW, reflejando una clara tendencia de expansión hacia el sur de Europa, en particular España y Portugal, que están ganando atractivo como destinos clave para grandes desarrollos.

Savills subraya un cambio estructural en las estrategias de inversión en el sector. El volumen de capital ha crecido significativamente, acompañado de un aumento de las alianzas estratégicas entre operadores e inversores institucionales. La entrada de nuevos actores ha intensificado la competencia y dinamizado la actividad transaccional. Asimismo, el sector inmobiliario muestra un creciente interés por este mercado, ya sea mediante la creación de plataformas especializadas o la adquisición de las ya existentes. En este contexto, el acceso limitado a la energía está haciendo que los propietarios de suelo comiencen a reconsiderar el valor de sus activos como potenciales ubicaciones para centros de datos, dificultando aún más el proceso de adquisición de terrenos.

En cuanto a las fórmulas de inversión, Savills señala una mayor sofisticación financiera, con carteras más intensivas en capital y estructuras cada vez más creativas. Estas incluyen salidas a bolsa, spin-offs y estrategias de sindicación a nivel de activo, permitiendo a múltiples inversores participar en desarrollos de gran escala o diversificar la exposición en portfolios completos.

Además, el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) se perfila como un motor clave para la aceleración de nuevos centros de datos. Según Statista, el mercado europeo de IA alcanzará los 52.940 millones de euros a finales de 2025 y crecerá a una tasa anual del 26,27 %, hasta superar los 215.930 millones de euros en 2031. Esta evolución subraya la importancia crítica de seguir ampliando la infraestructura digital. Aunque Europa no compite en escala con otras regiones, su ventaja competitiva radica en la estabilidad y previsibilidad: con marcos regulatorios consolidados y la Ley de IA en proceso de implementación, el continente ofrece un entorno transparente y atractivo para los inversores.