A finales del mes de febrero iniciará operaciones el Laboratorio Nacional de Supercómputo del Sureste de México (LNS), con sede en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Según indican desde la institución educativa, será el laboratorio de supercomputación más potente del país, superando a los del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), de San Luis Potosí, y de la UNAM.
La BUAP destaca también que el proceso de aprobación del proyecto, compra del equipo y su instalación se ha llevado a cabo en un tiempo récord. En concreto, la iniciativa fue presentada en abril y aprobada a principios de mayo de 2014 por el Conacyt. El equipo fue adquirido a Fujitsu en diciembre, con una inversión de 40 millones de pesos.
Durante 2015, como primera etapa, el LNS funcionará como herramienta de soporte computacional de alto desempeño de casi 30 proyectos científicos de la BUAP, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y la Universidad de las Américas-Campus Puebla (instituciones que integran el consorcio).
Como ya informábamos anteriormente, el LNS iniciará operaciones en el data center del Sistema de Información Universitaria (SIU), en Ciudad Universitaria, como la sede provisional mientras se construye un edificio propio. Cuenta con más de 5.000 núcleos de procesamiento, con una velocidad superior a los 150 Teraflops, interconexión superior a 46 Gbps y almacenamiento de 1.000 TB.
“Con un equipo de cómputo normal te puedes tardar meses en hacer un modelo de predicción, y con este equipo se podrá hacer en semanas e incluso en días, lo que permitirá saber si nuestro modelo está funcionando bien y si tiene posibilidades de producirse”, comentó Humberto Salazar, responsable del proyecto e investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP.
Las nuevas etapas
El LNS está planeado en tres etapas. La primera está orientada exclusivamente a proyectos de investigación y se estima que en este plazo se desarrollarán entre 25 y 30 proyectos científicos.
Debido a que científicos de la BUAP participan en proyectos internacionales, éstos se beneficiarán igualmente con esta herramienta computacional. Es el caso por ejemplo del proyecto binacional México-Estados Unidos del Observatorio HAWC, ubicado cerca del Pico de Orizaba, cuyos datos serán llevados al LNS para su análisis.
Otro de los proyectos internacionales en el que están involucrados investigadores de la BUAP son los experimentos ALICE y CMS del Gran Colisionador de Hadrones, del CERN. Los datos producidos por este tipo de investigaciones serán llevados al LNS para su posterior análisis.
En una segunda etapa, que tendrá lugar en 2016, se buscará brindar esta herramienta al mercado de la industria automotriz, así como a empresas e instituciones de gobierno que requieran realizar modelos computacionales de gran magnitud.
Evaluar el impacto de una colisión sin tener que destruir un auto, medir la efectividad de fármacos sin haberlos probado antes o encontrar las mejores rutas de evacuación en tiempo real ante una contingencia son algunos de los cálculos matemáticos que se podrán reproducir en el LNS.
Para la adquisición del LNS, cuyas dimensiones físicas son cuatro metros de longitud por un metro y medio de ancho, se invirtieron 40 millones de pesos, más otros 10 millones para el acondicionamiento del mismo. De esta cantidad, 18 millones fueron aportados por el Conacyt y el resto por las tres instituciones participantes.
Se espera que el LNS crezca, multiplique su número de clientes y llegue a convertirse en un proyecto totalmente autofinanciable.
El Laboratorio de Supercómputo de la BUAP estará operativo en febrero
Según señalan en la BUAP, será el laboratorio más potente de México y su implementación se ha realizado en tiempo récord