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El argumento de la modularidad es que permite a una compañía aumentar la capacidad en bloques, lo que permite construir de forma rápida y evitar los elevados costes iniciales.

Durante los últimos cuatro a cinco años, los principales proveedores de infraestructura mecánica han introducido soluciones de refrigeración modular, la mayoría de ellos productos de refrigeración por agua in-row, con el fin de satisfacer aquella necesidad. Pero aunque la capacidad de refrigeración y los gastos asociados son preocupaciones que ocupan un lugar preponderante en la mente del operador de data center en cualquier momento, la adopción de los productos de refrigeración modular por los usuarios finales ha sido más bien lenta.

Katherine Broderick, analista de IDC, señala que, a pesar de esto, el despegue es inminente., Las principales razones para la lenta adopción son, según Broderick, la resistencia inherente de una industria tradicionalmente muy conservadora a cualquier tipo de cambio, así como a lo extenso del ciclo de vida medio de un data center.

Broderick señala que el tiempo de inactividad debido a una caída es el mayor miedo de cualquier operador, y si hay una solución en su sitio que ha mantenido la instalación funcionando durante muchos años, el operador se lo pensará más de una vez antes de cambiarla.

Por poner un ejemplo, Dennis Kniery, responsable de los programas de energía de la firma de ingeniería DFW Consulting, asegura que primero tendría que estar seguro de obtener el mismo o mayor grado de fiabilidad antes de instalar un producto de cooling modular en el centro de datos. “Tendría que saber que el factor de fiabilidad es superior al convencional”, afirma.

La disponibilidad se convierte en una barrera a la hora de adoptar el cooling modular, no solo porque requiere de un sistema completamente diferente sino porque a su vez este sistema tiene que ser reconfigurado mucho más a menudo que un modelo tradicional basado en CRAC. Si un sistema tradicional está dimensionado correctamente, puede comportarse perfectamente sin necesidad de ajustes por un periodo de tiempo más largo que una solución modular, donde la flexibilidad está incorporada en el propio diseño.

La tecnología también cambia más rápidamente que las instalaciones o facilities para las que ha sido diseñada. La industria es muy lenta a la hora de adoptar una nueva tecnología porque el ciclo de vida medio de un centro de datos es de unos 20 años.

En años recientes, no obstante, el incremento de los costes de la electricidad y la creciente demanda de capacidad de data center, ha proporcionado a los operadores de centros de datos una motivación para el cambio. Además de ahorrar en los costes de inversión iniciales, las soluciones modulares bien dimensionadas pueden prevenir la infrautilización de los recursos, lo que resulta en mayores ahorros en los costes operacionales.

En este sentido, un estudio llevado a cabo en 2008 por el Silicon Valley Leadership Group, el Departamento de Energía de EE.UU., Sun y un buen número de otros proveedores, comparó el consumo de energía de cuatro soluciones de cooling modular con desarrollos más tradicionales. El estudio concluyó que “en comparación con la refrigeración tradicional del data center, el control apropiado, integración e implementación de todos los sistemas de cooling estudiados llevaría a grandes ahorros energéticos”.