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La compañía WSP Environment & Energy, en colaboración con Natural Resource Defense Council (NRDC), ha realizado un estudio centrado en el impacto del cloud computing sobre el entorno, con el objetivo de identificar las soluciones TI más eficientes para pequeñas y medianas empresas.

Según este informe, aunque ejecutar aplicaciones en la nube es generalmente más eficiente que hacerlo en tu propia sala de servidores, la huella de carbono de los servicios en la nube depende en gran medida de un número de variables importantes, como la utilización del servidor, las emisiones de carbono en la ubicación del data center, el ratio de PUE y la eficiencia del hardware.

“A partir de nuestro trabajo previo con proveedores líderes de TI y cloud computing como Microsoft y salesforce.com, nos hemos dado cuenta de que es crítico evaluar las implicaciones del salto a la nube para organizaciones más pequeñas”, indica Josh Whitney, director sénior de proyectos en WSP.

“Mientras que los grandes proveedores dominan los titulares hoy día, las pequeñas salas de servidores son responsables de aproximadamente la mitad de la base de servidores instalada en Estados Unidos, y son habitualmente gestionadas con una menor eficiencia que los grandes centros de datos. Por tanto, su impacto es considerable y potencialmente tan grande como la huella de los proveedores cloud”, añade.

El estudio se ha hecho público poco después de un artículo del New York Times que ponía en duda la eficiencia de los centros de datos y el cloud computing. Ese reportaje, según Whitney, no reconoce “que no todos los data centers son creados iguales ni todas las operaciones y aplicaciones de software son igualmente utilizadas”.

“Lo que nos emociona de este estudio es que nosotros sí que hacemos distinciones específicas entre data centers modernos y de vanguardia, que pueden o no implementar mejores prácticas en eficiencia, y pequeñas salas de servidores que pueden ser o no gestionadas de forma menos eficiente. Y esto permite una comparación más holística entre el abanico de tipos de despliegue y prácticas de operación”, incluye.

Desde NRDC, el responsable de proyectos Pierre Delforge indica que, “aunque el cloud computing es generalmente más eficiente que las salas de servidores físicos, las pymes que buscan mejorar la sostenibilidad de sus operaciones deberían pedir a los proveedores de cloud una completa descripción sobre la eficiencia de los servicios que ofrecen, y tener en cuenta todas las variables clave que contribuyen a ahorros energéticos y del impacto de carbono en sus opciones de computación”.
 
“Las pequeñas y medianas empresas que elijan mantener sus servicios de computación en sus instalaciones deberían optimizar la utilización de sus servidores, así como la eficiencia de la refrigeración y de los servidores”, concluye Delforge.