Iniciado en 2010, el Plan de Eficiencia y Consumo Energético del Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA) ha logrado un ahorro de 135.000 euros anuales gracias a un consumo de energía un 30% menor. Para conseguirlo, se han implantado medidas de optimización que han permitido, al mismo tiempo, aumentar la capacidad de cálculo un 40%.
El conjunto de medidas establecidas para mejorar en eficiencia abarca, entre otras, la inclusión de la eficiencia energética como un valor ponderable en los procesos de adquisición de equipamiento, la renovación de equipos críticos por otros más eficientes energéticamente y la optimización del uso de tecnologías de refrigeración del centro de procesamiento de datos y de recuperación de calor.
Con la adaptación del equipamiento para el control de temperatura en la sala del FinisTerrae –el supercomputador instalado en el CESGA–, es posible un ahorro de hasta un 80% en algunos elementos.
Este plan ha supuesto, por ejemplo, el cambio de los ventiladores del centro de procesamiento de datos por unos nuevos de velocidad variable, que requieren un consumo cinco veces menor. Asimismo, se ha organizado la ejecución de trabajos de computación en función de los requerimientos energéticos de cada uno, en relación con el coste del kilovatio (variable dependiendo del mes y de la hora del día).
Como indican desde el CESGA, la optimización de la ejecución de trabajos es muy importante, puesto que la demanda de cálculo de los usuarios tiende a ser superior a la capacidad de computación disponible, lo que lleva a colas de espera de trabajos. En cambio, mediante una gestión eficiente, se reduce el tiempo de espera y es posible el apagado temporal de algunos servidores, ahorrando así en consumo de energía y en emisiones contaminantes.
Investigación hacia la eficiencia
Además de las acciones realizadas, el CESGA está desarrollando proyectos propios de investigación en el campo de la eficiencia energética. Los procesadores modernos proporcionan información detallada sobre cómo se están utilizando, cuántas veces se cargan datos desde la memoria o el número de operaciones que se están haciendo y de qué tipo. El CESGA trabaja en cómo utilizar la información estadística aportada por el procesador para optimizar el acceso a la memoria RAM, reordenando la forma en la que se almacenan los datos para incrementar la eficiencia en el acceso a ellos.
Según las conclusiones del trabajo desarrollado por el centro de supercomputación, es posible mejorar la eficiencia en la ejecución de programas hasta un 30% con la implementación de diversos avances. Al dejar de perder energía en los recorridos por los circuitos, la reducción en el tiempo de cálculo supone una reducción también del consumo energético. No obstante, estos trabajos no están aún disponibles.
“Quizás el ahorro más importante consiste en realizar las tareas de otro modo más eficiente desde el punto de vista energético, y no solo computacional. Aquí, aún hay mucho que investigar y es preciso que los sistemas hardware/software aporten más información sobre los consumos energéticos directos de los programas”, explica Javier García Tobío, director del CESGA.
El CESGA reduce su consumo energético un 30%
El Centro de Supercomputación de Galicia implanta medidas de eficiencia que le permiten ahorrar 135.000 euros al año