El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha publicado su primer gran informe estratégico sobre la industria de centros de datos en América Latina y el Caribe, en colaboración con DCD, a través de Jose Friebel Chief Growth Officer del Grupo, en el que concluye que la presión por capacidad en los hubs maduros de Norteamérica, Europa y Asia está empujando a los operadores a buscar nuevas localizaciones y abre una ventana de oportunidad para la región. El informe identifica a São Paulo, Santiago de Chile, Querétaro y Bogotá como hubs ya reconocidos, y cifra en miles de millones de dólares el pipeline de inversión, con ejemplos como los 7.000 millones de dólares previstos en México hasta 2027 o los 850 millones del nuevo centro de datos que Google proyecta en Uruguay. Pero advierte: sin energía disponible y sostenible, marcos regulatorios ágiles, talento especializado y una estrategia país clara, Latinoamérica corre el riesgo de quedarse en la periferia de la nueva economía de datos.​

Un mercado global desbordado busca nuevos destinos

El informe describe un sector global en “crecimiento imparable”, impulsado por la nube, la expansión de dispositivos conectados y, en los últimos años, por la explosión de la inteligencia artificial generativa, que está disparando la demanda de capacidad de cómputo y almacenamiento. El informe recoge que los centros de datos, las criptomonedas y la IA consumieron alrededor de 460 TWh en 2022, cerca del 2% de la demanda eléctrica mundial, y esa cifra podría duplicarse en 2026, lo que tensiona aún más los hubs tradicionales.​

A ello se suman restricciones de suelo, nuevas exigencias regulatorias y creciente presión social por el impacto ambiental en mercados hiper consolidados como Virginia del Norte, Frankfurt, Ámsterdam, Singapur o Pekín, que están forzando a los operadores a mirar a mercados emergentes con capacidad eléctrica y espacio disponible. En este contexto, el informe considera que América Latina y el Caribe pueden convertirse en receptores naturales de carga de trabajo, especialmente para aplicaciones no sensibles a la latencia, como el entrenamiento de modelos de IA o la optimización de cargas entre horarios.​

Hubs regionales, inversión en marcha y brecha de madurez

El informe subraya que la industria de centros de datos ya está presente en la región y que se están configurando hubs claros en Brasil, Chile, México y Colombia, que concentran buena parte del inventario de potencia TI en la región. São Paulo aporta por sí solo en torno a dos tercios de la capacidad de los cuatro principales mercados latinoamericanos, mientras que Bogotá fue el mercado que más creció en inventario interanual, y Querétaro redujo su tasa de vacancia hasta un mínimo histórico del 1,2%, reflejando una demanda muy intensa, sobre todo de hiper escaladores.​

El informe del BID recoge, apoyándose en datos de terceros, un pipeline de inversión significativo: solo en México se proyectan 7.000 millones de dólares de inversión directa en centros de datos entre 2023 y 2027, mientras que Google anunció en 2024 un proyecto de centro de datos en Uruguay valorado en 850 millones de dólares. Sin embargo, subraya que, a escala regional, la madurez del ecosistema digital sigue siendo un cuello de botella, con rezagos históricamente persistentes en conectividad, talento, I+D, marco regulatorio y capacidad financiera frente a los grandes hubs globales.​

Energía, sostenibilidad y costes: la línea roja para nuevos proyectos

La energía aparece como el gran factor limitante tanto a nivel global como en América Latina y el Caribe. El informe recuerda que los grandes hubs desarrollados se están encontrando con graves restricciones de capacidad de red, y que incluso mercados emergentes con infraestructuras eléctricas débiles empiezan a sufrir problemas para acompañar el ritmo de nuevas instalaciones, especialmente ante cargas de IA de alta densidad que empujan al diseño hacia arquitecturas de refrigeración líquida y mayor complejidad técnica.​

Para el BID, el concepto de “data center sostenible” ya no es opcional: cualquier estrategia de atracción de inversiones en la región debe integrar desde el inicio energías renovables, eficiencia energética, gestión del ciclo de vida completo de las instalaciones, agua y criterios de resiliencia climática. En paralelo, alerta sobre la competitividad de la región en precios: aunque la demanda está empujando al alza las tarifas de colocation en todo el mundo, el informe apunta que los precios en algunos mercados latinoamericanos resultan elevados en comparación con Norteamérica, Europa o Asia, por lo que los países deberán jugar con incentivos fiscales, reducción de trabas burocráticas y mejora de infraestructuras para no quedar fuera de los grandes despliegues.​

¿Qué recomienda a los gobiernos de la región?

El documento está diseñado explícitamente como hoja de ruta para responsables de política pública y propone un proceso en seis pasos para que cada país evalúe y ejecute su plan de “preparación como localización DCI (Industria de Centros de Datos)”, que va desde el diagnóstico de madurez hasta la creación de un ciclo virtuoso de mejora continua. Entre las recomendaciones clave destacan:​

  • Desarrollar marcos regulatorios específicos para centros de datos que reduzcan la burocracia en construcción y operación, incorporen incentivos fiscales inteligentes e integren ciberseguridad y soberanía de datos alineadas con estándares internacionales.​
  • Impulsar infraestructuras críticas: refuerzo de redes eléctricas, mayor integración de renovables y mejora de conectividad mediante cables submarinos y fibra terrestre para reducir latencia y aumentar capacidad de transmisión.​
  • Apostar por talento y ecosistema: programas formativos especializados en operación de centros de datos, alianzas con universidades, estímulo a la I+D en tecnologías eficientes y estrategias para aprovechar el pool global de profesionales, anticipando la escasez de ingenieros de data center que ya proyecta el sector.​
  • Incorporar criterios verdes sostenibilidad: adopción de estándares, certificaciones y enfoques de ciclo de vida completo, en línea con referencias de la UIT y el Banco Mundial, para minimizar emisiones, consumo de agua y residuos electrónicos.​
  • Fomentar alianzas público‑privadas y estrategias nacionales específicas de captura de la oportunidad DCI, apoyadas en plataformas de diálogo regional entre gobiernos, industria, academia y sociedad civil.​

El informe insiste en que no todos los países pueden aspirar a ser grandes hubs, pero sí a ocupar distintos roles dentro del ecosistema ampliado, ya sea como nodos de resiliencia, ubicaciones especializadas en IA no sensible a la latencia o socios en estrategias subregionales coordinadas. Y lanza un mensaje claro a los decisores públicos: el momento de definir la posición de cada economía en la cadena de valor global de los centros de datos es ahora, antes de que la próxima ola de despliegues vuelva a consolidarse en otros continentes.​


Informe elaborado por:

Enrique Iglesias Rodríguez (BID)
Pau Puig Gabarro (BID)
Rafael Pérez Colón (HisKēn Ventures)