La eficiencia se fragua desde la concepción de un nuevo desarrollo. Para Global Switch, la cadena de valor del Data Center, como servicio, comienza en el diseño: ¿No sería conveniente que Operaciones tuviese una involucración relevante desde la fase de diseño?, ¿de qué manera, si no, se puede asegurar la implementación de la lecciones aprendidas en los nuevos desarrollos?
La gestión de la cadena de valor debe asentarse sobre un sistema de gestión integral de la calidad sólido, de mejora continua, que asegure que las lecciones aprendidas en fase de operación son implementadas en el diseño. Es habitual encontrarnos con edificios donde queremos mejorar la eficiencia, en los que se evidencia despilfarro de energía por mala gestión.
Antes de plantearse cambios de alcance, debemos preguntarnos:
• ¿Conocemos la eficiencia óptima de la instalación según diseño y potencialidad de sus activos?
• ¿Conocemos dónde estamos?
• ¿Qué herramientas tenemos para monitorizar y medir, y qué rendimiento obtenemos de ellas?
• ¿Qué recursos técnicos y humanos disponemos para alcanzar nuestros objetivos?
• ¿Existe un sistema de gestión de la calidad que marca una sistemática de trabajo?
• ¿Existe una estrategia de alineamiento con el objetivo de eficiencia?
Es imperativo conocer el nivel de eficiencia teórico en los diferentes niveles de carga, reflejado en una memoria de funcionamiento. Si no existiera, hay que crearla, por personal propio o consultor externo.
La siguiente premisa es el conocimiento técnico de los activos, así sabremos su rendimiento. Es imprescindible que operaciones cuente con formación técnica profunda, y un número adecuado de miembros con una alta capacidad técnica.
Debemos conocer en qué punto se encuentra nuestra instalación, distancia al óptimo y, por tanto, energía malgastada. Con un diagnóstico claro definiremos un plan de acción certero, con medidas que no representarán coste, ya que consistirán en ajuste de parámetros e implementación de buenas prácticas.
Es crítico contar con herramientas de monitorización adecuadas, “lo que no se puede medir, no se puede mejorar”. Deben medir consumos y parámetros eléctricos, así como parámetros de refrigeración. Cada instalación requiere un número óptimo de puntos de medición, cuanto mayor, más eficacia en el diagnóstico de deficiencias, evaluación de rendimientos y cuantificación del impacto de acciones. Los sistemas de monitorización deben tener un 100% de rendimiento.
Cabe preguntarse el lugar que ocupa la eficiencia en la estrategia de la organización, si es prioritaria, las áreas funcionales estarán alineadas, y se dotarán recursos adecuados pero, si no, será más difícil para operaciones. Toda la operativa debe asentarse sobre un Sistema Integrado de Gestión de la Calidad consolidado, que nos dará una metodología de trabajo orientada a la consecución de objetivos. En este contexto, es saludable conseguir una certificación de eficiencia energética, como la ISO 50001.
Todos los actores deben estar alineados con el objetivo de eficiencia. En el modelo de negocio de Global Switch, los clientes deben de cumplir con las buenas prácticas en su ámbito de actuación, en coordinación con operaciones, apoyándose en una política de comunicación y formación transparente.
La sistemática de trabajo sería:
• Llevar la instalación a los niveles de eficiencia de diseño.
• Identificación de acciones de mejora y viabilidad técnica económica. ROI.
• Experiencias piloto. Evaluación práctica.
• Implementación de acciones.
• Medición y evaluación de resultados
Como conclusión:
• La eficiencia debe ser objetivo común de la organización.
• Operaciones debe tener un conocimiento profundo de la infraestructura.
• Dotación de recursos técnicos y humanos adecuados.
• Herramientas de medición y monitorización potentes.
• Metodología clara y sencilla
• Todas las acciones deben de tener un ROI.