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Estudios recientes han demostrado que el 100% de la energía que consume un centro de cómputo se distribuye de la siguiente manera: un 52% corresponde a equipos de cómputo, un 38% a aires acondicionados, un 5% a UPS, un 3% a transformadores de subestación, un 1% a PDUs y un 1% a alumbrados.
 
Dichos análisis han derivado en poner una atención inminente en los aires acondicionados, iniciando así una nueva era en los sistemas de enfriamiento, cuyo objetivo se centra en ser más eficiente. Si bien es cierto que con el advenimiento de los sistemas blade para equipos de cómputo y telecomunicaciones se han logrado métodos, técnicas y mejores prácticas, cada vez más veloces y con mayor capacidad para procesar y transmitir información; logrando que esta tecnología se pueda instalar en racks o gabinetes, y haciendo que hoy en día los equipos sean más eficientes, el problema radica en la disipación de calor.
 
Esta situación trajo consigo un cambio en el sistema de enfriamiento. Antiguamente nos preocupábamos por enfriar la sala, hoy en día nos preocupamos por enfriar los equipos, cambiando la forma, ya que en un principio fue por pasillos calientes y pasillos fríos, hoy el enfriamiento es en forma horizontal y no vertical, como lo requerían antes los sistemas tipo torre. 
 
Es decir, en el flujo horizontal el equipo de aire acondicionado enfría solo equipos de cómputo y no la sala completa, luego entonces, la temperatura que entrega el equipo de enfriamiento puede ser más alta, por ejemplo: el aire que se debía enfriar a una temperatura de 11° Celsius, su propósito era que el aire que recibían los equipos fuera de 14° o 15° y, una vez alcanzada esa temperatura, regresara al equipo a 20° C. Así, estas temperaturas tan bajas hacen que la humedad, en forma de vapor contenida en el aire, se condense en el serpentín evaporador y cambie a estado líquido, como lo conocemos comúnmente, generando un desperdicio de uno de nuestros recursos naturales como lo es el agua.
 
Tipos de enfriamiento
 
En cambio, en la actualidad, con los sistemas de enfriamiento directos al equipo y con la tecnología de nuevos procesadores, la temperatura no tiene que ser tan fría, oscila entre los 22° a 25° o hasta 28° Celsius, generando un ahorro del vital líquido. 
 
Otro factor determinante es el acomodo de servidores en racks y, a su vez, en filas de pasillos fríos y calientes. De esta manera se contiene el aire para hacerlo llegar solamente donde se requiere y con ello obtener una mayor eficiencia al consumir menos energía en el sistema de aire acondicionado.
El ahorro y cuidado del medio ambiente es llevado a cabo también por los fabricantes de sistemas de enfriamiento con el objetivo de gastar menos energía diseñando tecnologías con mayor eficiencia, donde el aire exterior cobra mayor importancia en lo que ahora conocemos como “free cooling”, dejando atrás al gas refrigerante, que es uno de los sistemas de compresión que más energía consume. 
 
Un claro ejemplo de estas acciones la llevan a cabo los grandes centros de cómputo de las redes sociales, quienes cada vez adquieren una mayor conciencia construyendo sus centros de datos en lugares fríos o posiblemente cerca de un río o presa, y de esta manera, contar con la energía generada por ellos mismos, dando origen y presencia al denominado “free cooling”.