El cloud representa un nuevo tipo de outsourcing que despierta a su vez una nueva gama de expectativas. Hay cuatro requerimientos clave a la hora de hacer outsourcing al cloud: eficiencia de costes, agilidad, gestión del riesgo en dicho entorno y el nivel adecuado de servicios.
Los usuarios quieren saber de todo lo que tiene que ver con requerimientos y cargas de trabajo, lo que trae aparejado también un debate en torno a temas relacionados con la seguridad y el rendimiento.
Este es el nuevo mundo del outsourcing hoy según Tony Morgan, líder de innovación del negocio de externalización de IBM en Reino Unido e Irlanda. Los niveles de expectativas varían ampliamente, según Morgan. “Algunos clientes tienen un conocimiento profundo de lo que es posible, las implicaciones para el control, los niveles de estandarización y modelos arquitecturales. Algunos quieren identificar un primer paso para ponerlo en práctica, otros están más dispuestos a llevarlo todo al cloud”.
Dentro de estas expectativas están los principales drivers, que difieren de los requerimientos marcados por el cliente. Morgan dice que hay un número de temas clave. El más importante entre ellos es la eficiencia de costes. Para los suministradores y los clientes esto no es un añadido o una opción. La evolución con respecto al outsourcing tradicional es que más clientes quieren servicio y no infraestructura.
Existen requerimientos de servicio diferenciados que algunos quieren operar en una infraestructura cloud compartida y otros no. No hay una modelo único para todos.
“Recorre todo el espectro. Los clientes quieren retener el control de las aplicaciones en todo el proceso. La aplicación es el diferenciador de la organización del cliente. Es la infraestructura de la aplicación la que quieren comprar como servicio”.
Esta externalización como servicio tiene ciertos atributos como la virtualización y la automatización, lo que engloba la integración del servicio con las aplicaciones y los datos y la integración de usuarios finales y servicio.
Contratos flexibles
Es radicalmente diferente. Hay opciones de cloud pública y privada y un completa variedad de soluciones heredadas que considerar. El mayor énfasis recae en cómo llevar a cabo la planificación de futuro. En términos de contrato, esto significa que en algunas partes del contrato de futuro los aspectos fijos y variables pueden cambiar.
Uno de los atributos clave de la nube es que, más que decir cómo se configuró el servicio, se habla de los consumos. Es decir, está basado en un consumo más que en un modelo de provisión. Esto se convierte en un requerimiento para comprender el perfil de riesgo del servicio.
Los clientes necesitan saber de qué capacidad disponen y que existe una certeza en el suministro, dice Morgan.
Los usuarios quieren saber de todo lo que tiene que ver con requerimientos y cargas de trabajo, lo que trae aparejado también un debate en torno a temas relacionados con la seguridad y el rendimiento.
Este es el nuevo mundo del outsourcing hoy según Tony Morgan, líder de innovación del negocio de externalización de IBM en Reino Unido e Irlanda. Los niveles de expectativas varían ampliamente, según Morgan. “Algunos clientes tienen un conocimiento profundo de lo que es posible, las implicaciones para el control, los niveles de estandarización y modelos arquitecturales. Algunos quieren identificar un primer paso para ponerlo en práctica, otros están más dispuestos a llevarlo todo al cloud”.
Dentro de estas expectativas están los principales drivers, que difieren de los requerimientos marcados por el cliente. Morgan dice que hay un número de temas clave. El más importante entre ellos es la eficiencia de costes. Para los suministradores y los clientes esto no es un añadido o una opción. La evolución con respecto al outsourcing tradicional es que más clientes quieren servicio y no infraestructura.
Existen requerimientos de servicio diferenciados que algunos quieren operar en una infraestructura cloud compartida y otros no. No hay una modelo único para todos.
“Recorre todo el espectro. Los clientes quieren retener el control de las aplicaciones en todo el proceso. La aplicación es el diferenciador de la organización del cliente. Es la infraestructura de la aplicación la que quieren comprar como servicio”.
Esta externalización como servicio tiene ciertos atributos como la virtualización y la automatización, lo que engloba la integración del servicio con las aplicaciones y los datos y la integración de usuarios finales y servicio.
Contratos flexibles
Es radicalmente diferente. Hay opciones de cloud pública y privada y un completa variedad de soluciones heredadas que considerar. El mayor énfasis recae en cómo llevar a cabo la planificación de futuro. En términos de contrato, esto significa que en algunas partes del contrato de futuro los aspectos fijos y variables pueden cambiar.
Uno de los atributos clave de la nube es que, más que decir cómo se configuró el servicio, se habla de los consumos. Es decir, está basado en un consumo más que en un modelo de provisión. Esto se convierte en un requerimiento para comprender el perfil de riesgo del servicio.
Los clientes necesitan saber de qué capacidad disponen y que existe una certeza en el suministro, dice Morgan.