El proyecto CC Green en Cáceres avanza hacia una nueva fase clave tras consolidar la mayor parte del suelo necesario para su desarrollo. La iniciativa, concebida como uno de los mayores campus de centros de datos sostenibles en Europa, encara ahora el reto de completar la disponibilidad de terrenos mediante permutas y, en última instancia, procesos de expropiación.

Según fuentes municipales, el Ayuntamiento ha logrado asegurar aproximadamente el 85% del suelo requerido para la ampliación del polígono de Capellanías II, donde se ubicará el complejo. El 15% restante continúa en negociación con los propietarios, aunque el consistorio contempla recurrir a la expropiación forzosa en aquellos casos en los que no se alcance un acuerdo económico.

Este equilibrio entre acuerdos voluntarios y mecanismos administrativos refleja la estrategia adoptada para evitar bloqueos en un proyecto considerado estratégico. De hecho, varias operaciones de permuta siguen en proceso de formalización, lo que permitiría reforzar el consenso mayoritario existente y reducir la necesidad de intervenciones coercitivas.

El desbloqueo del suelo resulta determinante para demostrar la “madurez” del proyecto, un factor clave de cara a asegurar la potencia eléctrica necesaria y avanzar en su ejecución. En paralelo, las administraciones implicadas —tanto locales como estatales— trabajan de forma coordinada para agilizar los trámites urbanísticos y consolidar la viabilidad del desarrollo.

CC Green, impulsado por Ingenostrum, aspira a convertirse en un hub digital de referencia en el sur de Europa, con una inversión estimada de hasta 1.300 millones de euros y una capacidad que podría alcanzar los 300 MW en fases sucesivas. El calendario actual prevé completar la urbanización durante 2026, iniciar las obras ese mismo año y alcanzar la operativa en torno a 2028.

En este contexto, la resolución del suelo emerge como el último gran obstáculo antes del despegue definitivo. La combinación de acuerdos negociados y expropiaciones controladas busca garantizar que el proyecto no sufra retrasos adicionales, en un momento en el que la competencia por atraer grandes infraestructuras digitales se intensifica en Europa.