El Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), Bleeding Edge y la compañía suiza Mondaic han anunciado una colaboración para desplegar en México capacidades de computación de alto rendimiento (HPC) y simulación sísmica, apoyadas en infraestructura soberana de inteligencia artificial.
La iniciativa combinará la experiencia del BSC en supercomputación y computación acelerada, el software de simulación sísmica de Mondaic y la capacidad de Bleeding Edge para diseñar, construir y operar AI Factories de alta densidad.
El primer despliegue se realizará en México, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante terremotos y atender la creciente demanda de cómputo para cargas científicas, de IA y empresariales. Las compañías prevén posteriormente extender el modelo a otros países con elevada actividad sísmica.
Infraestructura de IA preparada para terremotos
La colaboración aborda también un reto creciente para los centros de datos de IA: la resiliencia física de las infraestructuras de alta densidad.
Los clusters de GPU, los sistemas de refrigeración líquida y las cargas de trabajo continuas requieren una infraestructura eléctrica y mecánica capaz de soportar operaciones ininterrumpidas. Un terremoto puede provocar daños estructurales, desalineaciones o interrupciones en el suministro eléctrico y de refrigeración.
Mondaic aportará su plataforma Salvus, especializada en modelar la propagación de ondas sísmicas y el movimiento del terreno, mientras que el BSC contribuirá con su experiencia en HPC y computación acelerada por GPU.
El centro español ya ha trabajado en este ámbito en México. En septiembre de 2025, MareNostrum 5 participó junto al Servicio Sismológico Nacional en una prueba de computación urgente para simular en tiempo real el impacto de un terremoto durante el Simulacro Nacional.
Cómputo soberano y baja latencia
Bleeding Edge aportará la infraestructura necesaria para desplegar estas capacidades directamente en México. La compañía desarrolla y opera AI Factories modulares y neoclouds orientados a cargas de trabajo de alta densidad.
El alojamiento local permitirá reducir la dependencia de instalaciones remotas y ofrecer baja latencia y mayor control sobre los datos y los recursos de cómputo. Además de la simulación sísmica, la infraestructura podrá utilizarse para otras cargas de HPC, inteligencia artificial y computación científica.
Las tres organizaciones definirán ahora el programa inicial de trabajo, que comenzará en México antes de estudiar su extensión a otros mercados. El proyecto refleja la creciente apuesta por desplegar capacidad de cómputo avanzada de forma local y soberana en Latinoamérica, especialmente ante el aumento de la demanda de infraestructura para IA.
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