La Unión Europea ha hecho pública su intención de invertir 26,5 millones de euros en un proyecto de cable submarino que conecte Brasil con Europa, dirigido por Telebras. El proyecto fue anunciado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante la cúpula entre los líderes de la Unión Europea y de las Comunidades de los Estados Latinoamericanos y Caribeños, con la presencia de su presidenta Dilma Rousseff.
Telebras pretende construir un cable que conecte Brasil, a partir de la ciudad de Fortaleza, a Lisboa, en Portugal. Para realizar este proyecto, la compañía se ha aliado con la empresa española Islalink, la cual planea invertir 185 millones de dólares. Telebras tendrá el 35% de participación en el proyecto, mientras que IslaLink tendrá el 45%. El 20% restante lo llevará a cabo otro accionista brasileño que aún no se ha determinado.
Además, el cable submarino estará interconectado al backbone de Telebras, actualmente con más de 21 kilómetros vinculando todas las regiones brasileñas, que a su vez se conectarán con la red de fibra óptica de los países vecinos de América del Sur.
La previsión es que el cable esté concluido a principios de 2018, con una capacidad total de 30 terabits por segundo, iniciando la operación con 500 gigabits.
Con este proyecto, la compañía pretende así atender las necesidades estratégicas de comunicación en el país, promoviendo el flujo de tráfico internacional del continente sudamericano para países de Europa, Oriente Medio, Asia, Oceanía y América del Norte, incluyendo Estados Unidos, pero sin pasar inicialmente por este último. De esta forma, el cable también desempeñará la importante función de proteger las telecomunicaciones nacionales y del continente sudamericano del riesgo de espionaje por parte de otros países.
En este contexto, Dilma Rousseff también abordó en Bruselas en una reunión bilateral con la canciller alemana, Angela Merkel los temas de seguridad en internet. Ya en febrero del año pasado, durante la reunión de la Unión Europea y Brasil, Dilma elogió la propuesta de Merkel de crear una red basada en Europa como forma de asegurar las comunicaciones.
Actualmente, cinco cables submarinos conectan Brasil con el exterior, cuatro de ellos por Estados Unidos y uno por Europa, el cual ha completado prácticamente su capacidad de transmisión de datos. Todos los cables son propiedad de empresas privadas, controlados por grupos extranjeros.
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