El supercomputador Santos Dumont, considerado el mayor de Latinoamérica e inaugurado en enero de 2016 en Río de Janeiro, ha sido desconectado debido a la falta de dinero para hacer frente a la factura de la energía eléctrica. La infraestructura fue instalada en el Laboratorio Nacional de Computación Científica (LNCC), en Petrópolis, en el interior de Río, y llevaba a cabo estudios sobre el virus del zika o el dengue o proyectos sobre energías renovables.  

Según informan varios medios locales, los costes de energía para alimentar esta instalación de 380 m2 ascienden a 500.000 reales mensuales, en torno a 150.000 dólares al mes. Debido al plan de ajuste llevado a cabo por el ministerio de Hacienda en el país, que ha supuesto una dura revisión de los presupuestos para ciencia y tecnología, las autoridades no han podido asumir este coste.

La desconexión del supercomputador, de momento por un tiempo indefinido, no sólo tendrá consecuencias en el campo de la investigación científica brasileña –al parecer, seis investigaciones quedarán sin concluir y otras 75 estaban en espera Asimismo, los efectos de la paralización también pueden afectar significativamente al equipamiento. La infraestructura es refrigerada con agua y necesita estar en funcionamiento para evitar que quede fuera de servicio al  permanecer parada durante un tiempo prolongado.

Como indicaba Augusto Gadelha, director de LNCC, ya en el mes de mayo vieron que no había posibilidad de mantener el supercomputador conectado y tomaron la decisión de apagarlo. Por el momento, no hay fecha para el reinicio de operaciones.