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La firma británica de data centers modulares BladeRoom Group (BRG) ha demandado a Facebook en la corte estadounidense tras alegar que el gigante online robó sus diseños para construir su data center de Lulea (Suecia) y, después, compartió tales diseños con la industria a través del Open Compute Project.

Por el momento, hay pocos detalles disponibles de la causa judicial, pero ha transcendido que BladeRoom ha presentado una demanda en San José, California, reclamando que mostró su tecnología de data center modular a Facebook en 2011, y posteriormente vio elementos de sus diseños en el centro de datos que Facebook abrió en Lulea en 2014.

Ni BladeRoom ni Facebook han hecho declaraciones públicas todavía, pero personal de BladeRoom ha confirmado que la compañía está en litigios con Facebook.

“Los delitos de Facebook podrían no haber salido a la luz si la compañía hubiera decidido que robar la propiedad intelectual de BRG era suficiente”, indican en la demanda, según cita IDG News Service. “Pero al contrario, Facebook fue más allá cuando decidió animar a otros a utilizar la propiedad intelectual de BRG a través de una iniciativa creada por Facebook llamada Open Compute Project”.

Si bien originalmente construía plantas modulares para hospitales y otros edificios, BladeRoom se ha creado un nombre en el segmento de los data centers desde 2008. La compañía se ha expandido a Estados Unidos a través de un acuerdo de colaboración con Rosendin Holdings, y también ha hecho ventas en otros países, incluyendo Australia. Según afirma BladeRoom, mediante su equipamiento puede conseguirse un PUE de 1,09, probando el kit modular en un entorno simulado.
 
El data center Lulea de Facebook utiliza técnicas de construcción modulares y, en este proyecto, Emerson Network Power es el encargado de implementar el diseño modular. El equipo ganó un premio de DatacenterDynamics por el rápido despliegue de su tecnología.

Los diseños de Lulea han sido compartidos a través del Open Compute Project, que lanza especificaciones de hardware como código abierto, de modo que otros proveedores y clientes de la industria puedan beneficiarse de ellos. Sin embargo, toda la propiedad intelectual compartida debe contar con el consentimiento del propietario, y eso es lo que parece que, según BladeRoom, Facebook no hizo.