Aragón AWS
– Amazon

Eldespliegue de centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en Aragón ha abierto un nuevo frente de debate: cómo se distribuye el retorno económico de una infraestructura digital que consume recursos locales pero puede tributar fiscalmente fuera del territorio donde opera.

Los municipios de El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego han reclamado que AWS pague el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) en Aragón. Hasta ahora, la compañía ha abonado este impuesto mediante la cuota nacional en Madrid, una fórmula que, según AWS, está amparada por la legislación vigente.

Más allá del IAE: el coste territorial

El debate adquiere relevancia por la escala del despliegue de AWS. La compañía cuenta desde 2022 con centros de datos en Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y Huesca, que forman su región de infraestructura cloud en Aragón.

Además, el Gobierno de Aragón ha aprobado la expansión de esta infraestructura hacia Zaragoza, Huesca, Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y La Sotonera, con nuevas instalaciones destinadas a servicios cloud, computación, inteligencia artificial y machine learning.

El propio proyecto de expansión estima unos 522.778 euros anuales de IAE y 226.884 euros de IBI, además de otras tasas municipales. También calcula que la inversión de AWS contribuirá a sostener una media anual de más de 17.500 empleos a tiempo completo en España hasta 2033, de los que unos 6.800 corresponderían a Aragón.

El conflicto, por tanto, no se limita a decidir quién cobra un impuesto. Plantea una cuestión más amplia: qué mecanismos garantizan que una inversión digital de gran escala compense adecuadamente el uso de recursos y servicios territoriales.

Energía, suelo y agua entran en la ecuación

La cuestión fiscal llega además en un momento en que Aragón está sometido a una creciente presión por el desarrollo de centros de datos.

El nuevo mapa de Red Eléctrica muestra que los centros de procesamiento de datos concentran 6.329 MW de capacidad de acceso concedida a la red de transporte en España, el 34,2% del total, aunque ninguno de esos megavatios figura todavía como puesto en servicio.

Aragón se encuentra entre los territorios que están intentando atraer buena parte de esta nueva demanda. El caso de AWS muestra cómo este debate puede evolucionar desde la cuestión energética hacia una discusión más amplia sobre el modelo económico de los centros de datos.