San mateo de gallego Aragon AWS
San Mateo de Gállego – Google Maps

El campus de centros de datos proyectado en San Mateo de Gállego, Zaragoza, ha iniciado su tramitación ambiental ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). El proyecto, vinculado al grupo aragonés Desarrollos Ecoindustriales La Cartuja y al fondo inversor omaní O-Green, se somete a consultas previas para determinar el alcance de su evaluación ambiental estratégica.

La iniciativa prevé una infraestructura de hiperescala orientada también a cargas de inteligencia artificial (IA). Sin embargo, su desarrollo dependerá de la disponibilidad de potencia eléctrica, la definición del sistema de refrigeración y la evaluación de sus necesidades hídricas.

Cuatro fases para alcanzar 570 MW en 2035

Según el plan se contemplan siete edificios distribuidos en una parcela de 122,1 hectáreas al sur del polígono industrial Río Gállego 1. La primera fase, con 90 MW, estaría prevista para 2029; las siguientes elevarían la capacidad del campus a 240 MW, 420 MW y, finalmente, 570 MW en 2035.

La principal incertidumbre es el suministro eléctrico. El promotor cuenta con permisos de acceso a la red de distribución de Endesa por 80 MW en la subestación de Peñaflor y 10 MW en la de Villanueva de Gállego. También ha solicitado otros 300 MW a Red Eléctrica, pendientes de los procedimientos de asignación de capacidad.

Incluso si se concedieran esas solicitudes, el proyecto alcanzaría 390 MW, por debajo de los 570 MW previstos. La disponibilidad de potencia adicional será, por tanto, determinante para ejecutar las últimas fases en el calendario anunciado.

Refrigeración y disponibilidad de agua

El documento ambiental contempla captar agua del río Gállego, almacenarla en una balsa de 2,3 hectáreas y conducirla hasta el campus mediante una tubería de unos 900 metros. Para la primera fase, de 90 MW, estima una demanda de 225 m³ diarios. No concreta, sin embargo, el consumo total del complejo a plena capacidad.

La tecnología de refrigeración tampoco está cerrada. El promotor contempla sistemas secos, híbridos o evaporativos, en función de las necesidades de los futuros clientes. La elección condicionará tanto el consumo hídrico como el rendimiento energético de la instalación.

El proyecto incluye además generadores de emergencia capaces de respaldar la carga crítica de cada edificio, con entre 60 y 95 MW de potencia de reserva por edificio, según la documentación citada por elDiario.es. Estas instalaciones también deberán abordarse en la evaluación ambiental por sus emisiones potenciales.

Fibra óptica y evaluación ambiental en cinco municipios

La evaluación no se limita a los edificios del campus. También comprende las conexiones eléctricas y de fibra óptica que atraviesan San Mateo de Gállego, Villanueva de Gállego, Zaragoza, Zuera y Villamayor de Gállego. Uno de los trazados afecta a la Zona de Especial Conservación del Bajo Gállego y el emplazamiento se encuentra en un área crítica para el cernícalo primilla.

El inicio de las consultas ambientales supone un nuevo paso administrativo, pero no equivale a una autorización definitiva para construir ni garantiza que se alcance la capacidad anunciada. La evolución del campus dependerá de la evaluación ambiental y de que el promotor asegure la potencia eléctrica necesaria para las distintas fases.

Para Aragón, el proyecto ilustra uno de los principales retos de la expansión de los centros de datos: acompasar las inversiones en cómputo con la capacidad de la red, la disponibilidad de agua y la conectividad. La capacidad anunciada solo se convertirá en infraestructura operativa si esos recursos y permisos avanzan al ritmo de la construcción.