La empresa portuguesa Águas do Douro e Paiva (AdDP) invierte cerca de 300.000 euros en la construcción de un nuevo centro de datos de recuperación con el objetivo de reforzar la resiliencia de los sistemas que sustentan el abastecimiento de agua a alrededor de 1,8 millones de personas en el norte de Portugal.

La nueva infraestructura forma parte de la estrategia de modernización tecnológica de la compañía y está diseñada para garantizar la continuidad de los sistemas informáticos, de telecomunicaciones y de control industrial ante fallos, tareas de mantenimiento o incidencias que puedan afectar al centro de datos principal.

Más allá del volumen de la inversión, el proyecto refleja una tendencia cada vez más extendida entre los operadores de infraestructuras críticas: reforzar sus capacidades de recuperación ante desastres mediante centros de datos redundantes capaces de mantener la operación de servicios esenciales.

Un centro de datos preparado para escenarios de contingencia

El nuevo data center ha sido concebido con una arquitectura de alta disponibilidad e incorpora redundancia en todos los sistemas críticos, incluidos el suministro eléctrico, los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), la climatización y las comunicaciones.

Según la compañía, cada uno de estos subsistemas puede asumir por sí solo la carga completa de la instalación, eliminando puntos únicos de fallo y permitiendo realizar labores de mantenimiento sin interrumpir el servicio. La infraestructura también incorpora una sala técnica de alta seguridad con resistencia al fuego, control ambiental, sistemas de detección y extinción automática mediante agente limpio y medidas específicas para proteger los datos y los equipos críticos.

La interconexión con el centro de datos principal se realiza a través de la red propia de fibra óptica de AdDP, lo que garantiza comunicaciones de alta capacidad y reduce la dependencia de infraestructuras externas.