El jueves 19 de marzo, Schneider Electric, empresa global del sector de la tecnología energética, recibió en su sede de São Paulo a una delegación de periodistas alemanes. La visita forma parte de la programación relacionada con la Hannover Messe 2026, considerada la mayor feria de innovación industrial del mundo, de la que Brasil será país socio por primera vez. DCD estuvo presente en el evento y tuvo la oportunidad de conversar con Roberto Rossi, director general de la empresa en Brasil, y Carlos Selestrin, director de Automatización Industrial de Schneider Electric, sobre el mercado brasileño de centros de datos, energía, inversiones y otros temas.
La combinación de una matriz energética limpia, escala económica y potencial de expansión digital sitúa a Brasil en una posición destacada en la competencia global por las inversiones en centros de datos. Esta es la valoración de Roberto Rossi, director general de Schneider Electric en Brasil. Para el ejecutivo, el país reúne atributos estructurales que lo convierten en uno de los mercados más atractivos para el desarrollo de la infraestructura digital, aunque aún se enfrenta a retos relacionados con el transporte de energía, la burocracia y la maduración regulatoria del sector.
Según Rossi, el mix energético brasileño es una de las principales ventajas competitivas del país. En un contexto global en el que los grandes operadores de centros de datos y las empresas tecnológicas buscan reducir la huella de carbono de sus operaciones, la disponibilidad de energía procedente de fuentes más limpias se perfila como un factor decisivo a la hora de elegir nuevos mercados.
«Brasil es un país objetivo para el desarrollo de centros de datos», afirmó el ejecutivo. En su opinión, este atractivo no se limita a la cuestión energética, sino que se suma a factores como la disponibilidad de terrenos, la seguridad y el tamaño del mercado interno. En conjunto, estos elementos posicionan al país como un destino relevante para el capital internacional interesado en la expansión de la industria digital.
Rossi observa, sin embargo, que el atractivo de Brasil no es homogéneo en todo el territorio. Aunque el país dispone de una gran capacidad de generación, esta energía no es igualmente accesible en todas las regiones. Algunas ciudades ofrecen mejores condiciones por estar más cerca de los centros de generación o por contar ya con una infraestructura de transmisión adecuada, mientras que otras se enfrentan a cuellos de botella que dificultan la implantación de grandes proyectos.
Para él, este desajuste es una consecuencia natural de la geografía energética brasileña. Las fuentes renovables, como la solar y la eólica, tienden a concentrarse en áreas con mayor potencial de generación, pero estas regiones no siempre coinciden con los principales polos de consumo. El resultado es una presión adicional sobre los sistemas de transmisión, especialmente en localidades que concentran la demanda de nuevos centros de datos.
Aun así, Rossi relativiza la percepción de que el avance del sector pueda suponer un impacto desproporcionado sobre el sistema eléctrico nacional. Cita como ejemplo la estimación de consumo de 3 GW por centro de datos y destaca que, ante un pico nacional de aproximadamente 110 GW, este volumen representa menos del 3 % de la demanda. Si se compara con la capacidad total instalada o distribuida en el país, de unos 250 GW, el peso relativo sería aún menor, poco más del 1 %.
En opinión del ejecutivo, el sistema eléctrico brasileño, considerado en su conjunto, es robusto y ofrece condiciones adecuadas para atender a la expansión de la industria de los centros de datos. Este escenario interesa tanto a los denominados hiperescalas como a los operadores de coubicación, que evalúan con atención los mercados con mayor potencial de crecimiento sostenible.
Otro factor señalado por Rossi como fundamental para el interés internacional es el tamaño de la economía brasileña. Recuerda que Brasil figura entre las mayores economías del mundo y cuenta con una población de más de 200 millones de habitantes, lo que garantiza la escala necesaria para inversiones a largo plazo. Para el ejecutivo, el país aún tiene un amplio margen para avanzar en la digitalización, lo que refuerza la expectativa de un aumento de la demanda de infraestructura digital en los próximos años.
En este contexto, el ejecutivo afirma que Brasil ya está en el punto de mira de los principales actores globales. Según Rossi, no hay ninguna empresa de hiperescala que no esté, de alguna forma, evaluando oportunidades en el mercado brasileño. El ritmo de estos movimientos puede variar, pero el interés ya estaría consolidado.
Al comentar el avance del Programa ReData y los debates en el Congreso Nacional sobre incentivos y directrices para el sector, Rossi reconoce que la tramitación más lenta puede generar frustración entre los agentes del mercado. Aun así, considera que este proceso forma parte de la construcción de consenso en torno a un tema complejo y estratégico. Para el director general de Schneider Electric, existen diferentes niveles de comprensión del sector entre los actores involucrados en el debate público. Mientras que una parte del mercado ya sigue de cerca los retos y oportunidades de los centros de datos, otros segmentos aún se encontrarían en una fase de comprensión de los impactos económicos, energéticos y normativos de este tipo de inversión. Por ello, argumenta, el avance más gradual no debe verse solo como un obstáculo burocrático, sino también como una etapa de maduración institucional.
Rossi defiende que el proyecto original ya presentaba una lógica positiva al proponer una reducción fiscal para equipos y tecnologías que Brasil aún no produce a gran escala, además de buscar estimular una cadena capaz de dinamizar la economía nacional. Al mismo tiempo, destaca que el debate debe incorporar regulaciones relativas a la construcción, el uso del agua, la energía y otros aspectos operativos relacionados con la implantación de centros de datos.
En opinión del ejecutivo, la ampliación de los debates en el poder legislativo tiende a perfeccionar el texto final y a producir un marco más equilibrado para todos los implicados. Aunque reconoce que el proceso es más lento de lo que desearía el sector, cree que ese tiempo adicional puede traducirse en un mejor rendimiento en el futuro, precisamente porque permite una solución más completa y coherente.
Con una base energética considerada favorable, un mercado de consumo a gran escala y un fuerte potencial de digitalización, Brasil se perfila como uno de los principales candidatos a recibir una nueva ola de inversiones en infraestructura digital. Para Rossi, el reto ahora es armonizar la infraestructura, la regulación y la planificación a largo plazo para transformar ese potencial en crecimiento efectivo.
La modernización industrial gradual y las plataformas abiertas pueden acelerar la eficiencia en los centros de datos
La modernización de la industria brasileña sigue topándose con una base instalada obsoleta, poco conectada y dependiente de sistemas heredados. Para Carlos Selestrin, director de Automatización Industrial de Schneider Electric, este escenario limita la competitividad de las empresas y refuerza la necesidad de una transición tecnológica más flexible, gradual y basada en plataformas abiertas —un movimiento que también tiene un impacto directo en el sector de los centros de datos.
Durante el evento de Schneider Electric celebrado el 19 de marzo, DCD pudo conversar con el ejecutivo sobre el mercado del sector en el país. En la entrevista, Selestrin afirmó que el 77 % de la base instalada de la industria en Brasil sigue operando con sistemas antiguos, incapaces de ofrecer el nivel de conectividad, agilidad y flexibilidad que se exige actualmente para el análisis de datos y la mejora de la eficiencia operativa. Según él, esta situación dificulta la evolución digital de diversos segmentos y exige un nuevo modelo de automatización, menos dependiente de la sustitución completa de las infraestructuras existentes.
En este contexto, Selestrin destacó el concepto de «automatización universal», que, según él, va más allá de la automatización abierta tradicional. La propuesta consiste en disociar el hardware y el software, permitiendo que las aplicaciones operen de forma independiente de la infraestructura física utilizada, siempre que se basen en estándares comunes de comunicación e interoperabilidad.
En la práctica, esta lógica permite que la modernización se produzca por etapas, sin necesidad de interrumpir las operaciones ni de llevar a cabo una sustitución integral de los sistemas antiguos. Para el ejecutivo, este modelo se adapta mejor a la realidad financiera de las empresas, ya que permite escalonar las inversiones a lo largo del tiempo y ajustar el ritmo de la transformación a las necesidades específicas de cada cliente.
Selestrin compara esta evolución con el concepto de streaming, en el que una misma aplicación puede ejecutarse en diferentes dispositivos sin comprometer la experiencia del usuario. En el entorno industrial, la lógica sería similar: una aplicación podría funcionar en diferentes equipos, lo que aumentaría la portabilidad, simplificaría las integraciones y reduciría la dependencia de proveedores específicos.
Según él, este modelo acelera los ciclos de innovación y reduce los riesgos asociados a la indisponibilidad de equipos, como ocurrió en el periodo pospandémico, cuando las empresas se enfrentaron a interrupciones en las cadenas de suministro globales. Con sistemas más abiertos y aplicaciones portátiles, sería posible migrar con mayor facilidad entre diferentes tecnologías y proveedores, sin comprometer el funcionamiento.
El ejecutivo considera que esta tendencia debería avanzar no solo en la automatización industrial, sino también en sistemas relacionados, incluida la infraestructura energética. En la visión de Schneider Electric, el futuro pasa por una definición cada vez mayor de los sistemas mediante software, lo que amplía la flexibilidad y facilita la integración entre diferentes entornos tecnológicos.
Según Selestrin, la consolidación de este modelo está siendo impulsada por iniciativas de estandarización, como la asociación UniversalAutomation.org, creada para establecer protocolos comunes de comunicación y compatibilidad entre hardware y software. Destacó que el fortalecimiento de este movimiento se debe, sobre todo, a que la demanda de interoperabilidad parte de los propios clientes, que sienten con mayor intensidad los impactos de la rigidez tecnológica y la dificultad de integración.
Para el ejecutivo, la principal ventaja de este enfoque es que permite un proceso de digitalización más accesible y progresivo. En lugar de depender de grandes inversiones iniciales para sustituir sistemas completos, las empresas pueden avanzar en pequeños pasos, obteniendo beneficios ya en los primeros ciclos de implementación.
Este razonamiento, según Selestrin, también se aplica al sector de los centros de datos, hoy en día uno de los segmentos más intensivos en energía y cada vez más dependiente de la monitorización y la gestión integrada. Afirma que el crecimiento de este mercado exige plataformas capaces de conectar, de forma abierta, diferentes capas de la infraestructura —desde la parte eléctrica hasta la automatización, pasando por los sistemas específicos de operación de los centros de datos.
En el caso de estas instalaciones, destaca especialmente la importancia de la automatización aplicada a la refrigeración y el enfriamiento, áreas críticas para la eficiencia energética y la continuidad operativa. La integración entre sistemas eléctricos, equipos del centro de datos y herramientas de automatización, afirma, siempre ha sido posible, pero tradicionalmente implicaba altos costes y una gran complejidad.
Con la adopción de plataformas más abiertas, este proceso de integración se vuelve más sencillo y menos costoso, lo que facilita la centralización de datos y la gestión de la energía de extremo a extremo. Para Selestrin, esta reducción de costes y complejidad también contribuye a hacer viables nuevos proyectos en el sector.
Al comentar sobre el mercado brasileño de centros de datos, el director de Schneider Electric afirmó que el país sigue estando en una posición favorable para atraer inversiones. Aunque reconoce que aún existen obstáculos y múltiples factores a tener en cuenta —incluidas cuestiones normativas y estructurales—, ve a Brasil como un entorno naturalmente competitivo en este segmento.
En opinión del ejecutivo, la combinación de una demanda creciente, la disponibilidad de recursos y una matriz energética mayoritariamente limpia refuerza el potencial del país como destino para nuevas iniciativas de infraestructura digital. Incluso ante las incertidumbres y la lentitud de los debates, como los del programa ReData, cree que Brasil sigue bien posicionado para acoger nuevos proyectos de centros de datos en los próximos años.
Schneider Electric señala que la transformación digital de la industria y la expansión de los centros de datos van cada vez más de la mano. En este contexto, la adopción de arquitecturas abiertas, interoperables y escalables tiende a cobrar protagonismo como respuesta tanto a la necesidad de eficiencia operativa como a la demanda de una mayor resiliencia tecnológica.
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