Brasil se encuentra en un momento decisivo en la competencia mundial por las infraestructuras de inteligencia artificial, según la valoración de Lucas Vanzin, director ejecutivo de EVEO. Para este ejecutivo, el mix energético del país, con un 88 % de origen renovable, sitúa a Brasil en una posición privilegiada ante la nueva oleada de demanda de procesamiento de IA. Aunque reconoce que el país no puede competir directamente con Estados Unidos y China en cuanto a escala, Vanzin recuerda que Brasil ya concentra la mitad de todos los centros de datos instalados en América Latina, a lo que se suman la estabilidad jurídica y una parte relevante de la demanda local que hoy se procesa en el extranjero y que podría empezar a atenderse a nivel nacional.
La fiscalidad, las importaciones y el transporte de energía como principales obstáculos
A pesar del panorama favorable, el ejecutivo señala la fiscalidad sobre la importación de equipos como el principal obstáculo para la competitividad brasileña en el sector. Los complejos trámites y la elevada carga fiscal encarecen la instalación de infraestructuras en el país, algo que EVEO ha sorteado mediante la producción local. Vanzin considera que el proyecto de ley ReData, que actualmente está a la espera de ser sometido a votación en el Senado, supone un paso significativo, y no solo simbólico, para eliminar este cuello de botella, siempre que el texto facilite, de hecho, la importación de equipos informáticos. Además de la cuestión fiscal, menciona la necesidad de reforzar la red de transmisión de energía eléctrica en el país: la generación se encuentra en un nivel elevado, pero la red de transmisión deberá ampliarse para seguir el ritmo del crecimiento de la demanda.
Cuando se le pregunta si Brasil está preparado para un aumento tan pronunciado del consumo energético relacionado con los centros de datos, Vanzin se muestra confiado. Según él, las propias empresas del sector están siguiendo de cerca este crecimiento y ya solicitan con antelación las conexiones eléctricas necesarias para los proyectos de los próximos años, un proceso que, en su opinión, está bien organizado y no está sujeto a sobresaltos.
Fundada hace unos años, centrada en servidores dedicados y en la nube privada tradicional, EVEO ha multiplicado por diez su tamaño en los últimos cinco años y prevé una expansión del 60 % hasta finales de 2026. Parte de este crecimiento se debe a la entrada de la empresa en el segmento de la GPU como servicio, un sector que Vanzin describe como una extensión natural del modelo de nube privada de la compañía. La diferencia radica en el tipo de hardware, con servidores orientados a la GPU en lugar de a la CPU.
Esta lógica de oferta a medida, explica el director general, exige una fase de evaluación técnica más exhaustiva cuando el cliente es una empresa final, y no otro proveedor de tecnología, caso en el que la demanda ya viene más definida. Para los clientes finales, el equipo de arquitectura de EVEO lleva a cabo un análisis exhaustivo de las necesidades antes de configurar la nube privada, lo que permite reunir GPU y CPU en un mismo entorno, con la misma conectividad y baja latencia.
Escasez mundial de GPU y el reto de mantener las existencias
La escasez mundial de GPU de última generación es uno de los principales riesgos operativos del sector, y EVEO afirma estar preparada para este escenario. Según Vanzin, la lista de espera para clústeres como el B300 puede llegar a ser de tres, cuatro o incluso cinco meses, un plazo capaz de hacer inviables proyectos que ya están maduros. La estrategia de la empresa consiste en mantener un stock de equipos listos para su entrega inmediata, centrándose en los modelos de GPU considerados más prometedores para el futuro, en lugar de intentar cubrir toda la gama disponible en el mercado.
A diferencia de los distribuidores que compran servidores ya montados a los grandes fabricantes, EVEO adquiere directamente los componentes —memoria, unidades de disco, NVMe, GPU— y monta los equipos internamente, en una estructura que Vanzin denomina «minifábrica». Este modelo permite una personalización total según las necesidades de cada cliente y, junto con el volumen de compras de la empresa, sustenta parte de la ventaja competitiva de EVEO en el mercado brasileño. Aunque históricamente se ha centrado en empresas tecnológicas, la cartera de clientes de EVEO se ha diversificado en los últimos años, a medida que la empresa ha comenzado a atender también a usuarios finales. Vanzin destaca un crecimiento significativo en el número de clientes de los sectores educativo y hospitalario, además de proveedores que prestan servicios a la administración pública, segmentos que, según él, comparten una preocupación más acentuada por la seguridad y la ubicación de los datos.
La soberanía de los datos cobra nueva importancia con la llegada de la IA
El debate sobre la soberanía de los datos y la LGPD, según Vanzin, ha dejado de ser un mero argumento comercial para convertirse en una preocupación central para las empresas que adoptan la inteligencia artificial. El ejecutivo señala que, al permitir el uso de la IA a sus empleados, las empresas pasan a alimentar los modelos con grandes volúmenes de información sensible, desde datos financieros hasta información de clientes, lo que aumenta el riesgo de exposición en caso de que dicha información se aloje fuera del país. Cita el riesgo geopolítico de que los datos almacenados en centros de datos estadounidenses puedan, en teoría, ser accedidos por el Gobierno de Estados Unidos bajo el pretexto de la seguridad nacional, un factor que, en su opinión, ha llevado a cada vez más empresas brasileñas a dar prioridad a los proveedores nacionales para sus cargas de trabajo de IA.
EVEO cuenta actualmente con cinco centros de datos de nivel 3 en Cotia, Osasco, Curitiba y Fortaleza, además de su unidad más reciente en Miami. La expansión hacia el sur del país, según Vanzin, respondió a la demanda de recuperación ante desastres en otro estado, mientras que una segunda unidad en São Paulo atendió a clientes que buscaban redundancia en el mismo estado por cuestiones de latencia. Fortaleza surgió para atender a clientes del noreste que notaban el impacto de la distancia hasta los centros de datos del sureste. Miami, la primera operación internacional de la empresa, tiene una lógica diferente: la unidad ofrece conectividad directa con Estados Unidos y permite atender a clientes brasileños sin necesidad de nacionalizar equipos robustos, lo que evita parte de la carga fiscal de la importación. Aun así, el servicio se contrata íntegramente según la normativa brasileña, con una empresa nacional que actúa como intermediaria en la oferta realizada desde territorio estadounidense. Por el momento, EVEO no tiene planes formales de expansión a otros países de América Latina ni a Estados Unidos, aunque Vanzin admite que una decisión en este sentido podría producirse de forma natural en el futuro.
EVEO se ha convertido en la primera empresa de América Latina en adoptar, a gran escala, la solución de discos Mosaic de Seagate, una inversión que, según Vanzin, estuvo motivada tanto por la necesidad de reducir el consumo energético como por el rápido crecimiento de la demanda de almacenamiento, impulsada por la IA, ya que los modelos requieren volúmenes cada vez mayores de datos. La empresa también mantiene una colaboración con IBM para soluciones de almacenamiento orientadas a la nube privada y sigue ampliando la adquisición de nuevos equipos de almacenamiento como parte de su estrategia de crecimiento.
La gobernanza como principal obstáculo de los proyectos de IA
Al comentar la columna del director técnico de EVEO, Fábio Stein, publicada por DCD, sobre los obstáculos reales de los proyectos corporativos de IA, Vanzin coincide en que la gobernanza se ha convertido en un punto crítico de atención, especialmente entre las empresas de mayor tamaño, más preocupadas por la ubicación y la seguridad de sus datos. Además, reconoce un cuello de botella global en la oferta de equipos, incapaz de seguir el ritmo de crecimiento de la demanda mundial, un escenario del que EVEO intenta beneficiarse manteniendo existencias disponibles.
Otro obstáculo señalado por el ejecutivo es el de la madurez y los conocimientos técnicos: muchas empresas deciden invertir en inteligencia artificial sin tener claro qué aplicación buscan, lo que exige al equipo de EVEO realizar un trabajo de diagnóstico junto con el cliente para comprender la necesidad real, ya sea el uso de un modelo de lenguaje o la automatización de procesos. Vanzin también señala una diferencia entre las empresas en las que la decisión de invertir parte de la alta dirección, sin que el equipo cuente con conocimientos técnicos, y las empresas ya maduras, en las que la dirección y el área técnica avanzan en sintonía. En su opinión, Brasil sigue teniendo un retraso de unos 18 meses con respecto al resto del mundo en cuanto a la madurez en la adopción de la IA, retraso asociado a la inercia regulatoria y a la falta de claridad en torno a ReData, pero afirma percibir un cambio reciente, con empresas que ya eran clientes de la informática tradicional migrando a contratos de GPU como servicio.
Objetivo de 500 millones de reales y 10 000 clientes activos para 2030
El objetivo declarado por EVEO, de 500 millones de reales en facturación y 10 000 clientes activos para 2030, se ha fijado, según Vanzin, a partir de la trayectoria ya consolidada de la empresa en la informática tradicional, sin depender íntegramente del potencial de crecimiento del sector de la GPU como servicio, que se considera un factor de aceleración adicional. El principal riesgo que vislumbra el ejecutivo para el cumplimiento del objetivo es el ritmo de digitalización del mercado brasileño en su conjunto; en caso de que dicho ritmo resulte insuficiente, no descarta que la empresa busque mercados fuera del país. Por el momento, sin embargo, Vanzin describe una demanda acumulada debido a la nacionalización de los contratos que actualmente se mantienen con proveedores extranjeros, además del crecimiento natural de la cartera de clientes a los que ya se presta servicio, un escenario que, sumado a la aportación de capital recibida de XP, respalda la confianza de la empresa en el plan trazado.
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