El norte de España se ha consolidado históricamente como un polo industrial y de innovación, con el Principado de Asturias como protagonista gracias al legado de sus galerías mineras. Hoy, en plena revolución tecnológica, la región da un paso más y transforma sus antiguos pozos mineros en auténticos centros de innovación digital, integrando el pasado industrial con las oportunidades de la economía del dato y la infraestructura sostenible.
Durante décadas, la comunidad basó su economía en la extracción de carbón y ahora vira en dirección a la minería del dato. En este contexto, el símbolo más destacado y reciente de esta transformación es el Pozo San Jorge de Aller, uno de los enclaves históricos de la región minera, donde se ubicará un centro de procesamiento y almacenamiento de datos, que será la base de la “nube asturiana”. El objetivo es lograr una instalación singular que ofrezca soluciones tecnológicas, garantice la ciberseguridad y posibilite trabajar con inteligencia artificial, big data o el internet de las cosas (IoT) a las administraciones del Principado de Asturias.
Una reconversión estratégica
El proyecto, que se anunció en el Mobile World Congress 2024, ha acelerado sus trámites en las últimas semanas. Según el Consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, el Gobierno del Principado tiene la intención de licitar antes de final de año el proyecto para la adecuación de los edificios mineros, con la intención de poder inaugurar el Centro de Procesamiento de Datos entre final de 2026 y principios de 2027. “Es un proyecto de larga maduración, pero se van cumpliendo los diferentes trámites” comentaba en su momento Borja Sánchez.
Esta reconversión aprovecha varias ventajas, con especial mención a las estructuras preexistentes, que aportan ahorro y singularidad a la instalación. Otros aspectos destacados son los perímetros seguros, la acometida eléctrica con respaldo y, especialmente, la disponibilidad de enormes reservas de agua subterránea no potable. Estas bolsas son esenciales para la refrigeración eficiente de los servidores y permiten reducir el gasto energético hasta en un 18%, posicionando el centro como referencia ‘verde’ en el sector, tal como explican en La Voz de Asturias.
Características técnicas del centro de datos
En cuanto a especificaciones técnicas, el futuro centro de datos del Pozo San Jorge contará con una capacidad proyectada de hasta 1 MW de potencia inicial, ampliable en función de la demanda y la cofinanciación. Dispondrá de espacio para racks de alta densidad y para salas de servidores modulares, y busca obtener la certificación TIER III del Uptime Institute, que garantiza redundancia eléctrica y de refrigeración y un SLA del 99,982%. El sistema de refrigeración será híbrido, combinando enfriadoras adiabáticas con el aprovechamiento de agua subterránea no potable para disipar el calor, lo que disminuye la huella de carbono y el consumo energético. Está previsto que la instalación integre energías renovables, sistemas inteligentes de monitorización ambiental y dispositivos avanzados de protección contra ciberataques. Asimismo, podrá alojar proyectos de HPC, virtualización y clusters de inteligencia artificial, y contará con una zona industrial certificada, acceso restringido y conectividad directa a la red troncal de fibra óptica asturiana, facilitando la interconexión nacional e internacional.
El proyecto se sustenta en la colaboración público-privada, con empresas como ASAC Comunicaciones, operador del único CPD TIER III a terceros del norte de España, además del respaldo universitario del C3 en Mieres y el CPD ‘Asturcón’ en Oviedo.
Apuesta por el ecosistema digital y la innovación empresarial
Más allá del almacenamiento masivo y cómputo avanzado, el centro de datos de San Jorge aspira a generar un nuevo ecosistema alrededor del dato y la nube, incubando empresas tecnológicas en sus instalaciones paralelas y facilitando la transición digital de la región. Desde el Principado confían en que el centro pueda exhibirse al público, generando curiosidad y vocaciones STEM, y pretendiendo que el proyecto sea replicable en casi veinte antiguos pozos de la cuenca minera asturiana que HUNOSA gestiona y cuya viabilidad se estudia.
La Consejería de Ciencia, Empresas, Formación y Empleo plantea esta infraestructura como el primer paso hacia una nube asturiana soberana, donde la Administración pueda recopilar y centralizar sus datos, además de un espacio para generar nuevas empresas y modelos de negocio.
Iván Aitor Lucas, Director General de Innovación, destaca el potencial de Asturias como lugar atractivo para la instalación de data centers. “En nuestra comunidad autónoma hay empresas de distintos sectores que pueden diseñar, construir y mantener centros de computación, mientras que de la parte pública se dispone de instalaciones y suelo industrial para acoger las iniciativas que puedan instalarse en la región. Además, equipamientos como los antiguos pozos mineros cuentan con agua y energía imprescindibles para el éxito de este tipo de iniciativas” explicaba Iván Aitor en el acto de presentación del proyecto.
Una nueva economía local orientada al empleo en tecnología
Uno de los puntos destacados al iniciar proyectos en sectores nuevos, es la incidencia que tendrá en el empleo. Como hemos comentado, históricamente el Principado de Asturias ha sido un territorio con mucho trabajo enfocado al sector minero, hoy lejos del protagonismo de antaño. Ahora está por ver cuánto trabajo podrá ofrecer el sector de la tecnología.
Según Iván Aitor, si bien es cierto que el impacto será menor que el minero tradicional, pero destaca el valor añadido de estos nuevos campos como son la cualificación y sostenibilidad de los nuevos empleos creados: analistas de datos, ingenieros cloud, técnicos de refrigeración, expertos en digitalización industrial.
La idea es poder revertir la decadencia de enclaves mineros históricos en desuso mediante proyectos de futuro y con vocación internacional, intentando además atraer inversiones extranjeras de sectores intensivos en datos e innovación.
Asturias; nuevo hub digital europeo
La apuesta de Asturias como hub digital europeo está respaldada por su clima templado, abundancia de recursos hídricos subterráneos, suelo industrial disponible y una red de fibra óptica avanzada. Esta combinación convierte a la región en un enclave privilegiado para centros de procesamiento de datos orientados a sostenibilidad y eficiencia.
Se trata de un salto transformador para el Principado de Asturias que demuestra la capacidad de reinterpretar el legado industrial y adaptarlo a las exigencias de la economía digital, con el reto añadido de garantizar sostenibilidad, eficiencia y equidad en la transición.
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