Cada vez más empresas están reconociendo que una estrategia híbrida que combine la nube con infraestructuras locales puede ser una opción más beneficiosa.

En sus primeros años de adopción generalizada, la nube se presentaba como una elección evidente para las empresas que buscaban reducir sus costos de tecnología de la información.

Para muchos, migrar a la nube implicaba la posibilidad de eliminar los gastos de capital asociados con los centros de datos, permitiendo el cierre y la venta de las costosas infraestructuras heredadas.

En esta entrevista charlamos con Silvina Dalton, Director of Global Sales-LATAM de Cirion Technologies, antes de su participación en el debate De vuelta al On-Premise: la muerte del modelo Cloud-Only? que tendrá lugar el 26 de septiembre en el evento DCD>Connect Cancún.

En algunos mercados como el norteamericano y el europeo algunas empresas están decidiendo traer parte de las cargas de vuelta on-premise, una acción que va en contramano de la tendencia del cloud-only. ¿Vemos esta tendencia en LATAM en los días actuales o en el futuro a corto/medio plazo?

En realidad, las empresas estamos todas conociendo con más precisión la nube, sus facilidades, ventajas y desventajas. Probablemente lo que sí haya cambiado es la idea de que todo se puede hacer en la nube (o en una sola nube) y que además es más económico. En este punto es donde se necesita entender que en el ecosistema del que se toman recursos las organizaciones, hay una ecuación de costos que se optimiza utilizando diversos métodos y tecnologías.

Es innegable que la nube es uno de los varios escenarios que hay que considerar, pero no el único.

La repatriación existe y por supuesto es costosa. Claro, nadie emprende un proyecto de migración a la nube pensando en volver a un entorno local y mucho menos a un modelo on-premise. Lo que sucede es que hay situaciones que pueden obligar a las empresas a retroceder en función de hacer un uso óptimo de los recursos económicos.

En síntesis, la decisión final terminará dependiendo de lo que necesite cada organización para operar de forma exitosa.

¿Cuáles son las principales razones por las que las empresas pueden considerar la repatriación de datos y cargas de trabajo desde la nube al on-premise?

En primer lugar, es necesario entender cómo se paga por los servicios en la nube. Hay que recordar que subir información tiene un costo bastante más bajo que bajar información desde la nube. Por eso si algunas aplicaciones generan por ejemplo un volumen alto de información que viaja de la nube a los usuarios, quizás esa aplicación no sea adecuada para ese entorno. En dicho caso hay que modificar la aplicación si es que se puede y si no, quizás haya que repatriar la aplicación.

Adicionalmente, podría suceder que, por algún tema regulatorio, haya que repatriar las aplicaciones y los datos, pero este caso es cada vez menos común pues en general las limitaciones impuestas por la legislación o las normativas ya son conocidas a la hora de elegir una estrategia para las cargas de trabajo.

¿Cuáles son los beneficios y desafíos de adoptar una estrategia híbrida que combine la nube y el on-premise en comparación con un enfoque "cloud-only"?

Los beneficios claros que un entorno híbrido nos brinda residen en la capacidad de poder tomar lo mejor que nos ofrece cada entorno, “nube” o “on-premise”.

En la nube pública no tenemos limitaciones de crecimiento. Y eso significa que existen condiciones óptimas de escalabilidad y flexibilidad, las cuales son más que necesarias en situaciones puntuales como por ejemplo un Black Friday o un evento de gamín. ¿Como se podría satisfacer la necesidad puntual de ese evento en un entorno on-premise? ¿Cuántos recursos se necesitarían? ¿Sería posible dimensionarlos? Seguramente correríamos el riesgo de subdimensionarlos.

Por otra parte, en el entorno on-premise se pueden usar los recursos existentes mientras están bajo mantenimiento o licenciamiento, y cumplida su vida útil siempre se tendrá la posibilidad de analizar si conviene continuar en ese entorno o si seria mas conveniente proceder a la migración total o parcial de esas cargas de trabajo.

Tengamos en cuenta también que la normativa puede obligarnos a mantener cargas on-premise.

Adicionalmente, en lo casos en que la aplicación requiere un alto grado de customización, la nube no resultaría la solución óptima y sería mucho más efectivo desde el punto de vista económico mantenerla en el entorno on-premise

En conclusión, la estrategia híbrida, aprovechando lo mejor de cada mundo, es la manera de hacer el mejor uso de los recursos humanos, técnicos y económicos.

¿Qué tipos de cargas de trabajo son más adecuados para permanecer en la nube y cuáles son más adecuados para el on-premise? ¿Por qué?

Para definir qué carga irá a la nube y cuál no, hay que tener en cuenta que, aunque muchas de las cargas de trabajo son candidatas para ser migradas a la nube, no todas son compatibles y por ende no hacen un uso óptimo de los recursos.

Por ello es clave que se planifique con cuidado qué cargas se migrarán y cuáles no.

Una vez definida la carga de trabajo a migrar hay que evaluar los recursos individuales asociados a esa carga, para ver si es apta o no, y en caso de serlo, hay que definir detalles como la compatibilidad técnica, que arquitectura se necesitará, que tamaño tendrá y cuál es el rendimiento esperado, así como las dependencias que dicha carga tenga.

Con este análisis se minimiza el riesgo de llevar una carga de trabajo a la nube que luego deba ser repatriada.

Adicionalmente, según la necesidad de customización de las cargas, o los temas legislativos o normativos existentes, como por ejemplo, en este último caso el de los Bancos en Brasil, será necesario gestionar esos elementos on-premise sin poder migrar esos workloads a la nube.


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